En 2 días es el cumpleaños de Bucaramanga, en un mes de alegría y encuentros afectuosos, cuando más disfrutamos a nuestros seres queridos y experimentamos un sentimiento general de integración amistosa y familiar. Sin embargo, también es un periodo en que se exacerban algunos males: la inmovilidad, por ejemplo.
Moverse en Bucaramanga nos genera una sensación poco menos que caótica (estado de desorden y confusión) por estos días, porque además del movimiento inusual por el comercio y la activación de reuniones familiares y empresariales, es resultado de un problema persistente y acumulativo de falta de autoridad ante el incumplimiento flagrante de normas. El mal parqueo en vía, los cruces prohibidos, la proliferación de oferta informal y el deterioro de la red semafórica, generan la suma producto de tantas patologías malignas, que ya estamos ante una enfermedad crónica.
Es triste observar con demasiada frecuencia como muchos motociclistas decidieron que ni los semáforos ni los cruces prohibidos son de obligatorio cumplimiento para ellos, y si bien hay controles esporádicos para verificar documentos, no vemos un solo agente que detenga a quienes con la mayor desfachatez se atraviesan en la calle 56 con 33 para hacer el giro a la izquierda o en cualquier otra esquina donde ni se preocupan por mirar el semáforo, menos por acatarlo.
No es raro presenciar calles saturadas e inmóviles, por cuenta de quienes resuelven parquear sobre vías principales por “un momentico” con la mayor tranquilidad y desconsideración o en alrededores de establecimientos comerciales que no ofrecen opciones de parqueo, afectando el acceso de residentes y transeúntes, sobre andenes y zonas verdes endurecidas. Estoy segura que, si al menos cumpliéramos las normas básicas y elementales, seguramente la situación no sería tan agobiante.
Es urgente que volvamos a disponer de una autoridad de tránsito con suficientes agentes y que se defina pronto la modernización de la red semafórica. Son acciones de corto plazo que podrían generar resultados inmediatos y enviar mensajes contundentes de orden y cultura. Esas son inversiones costo eficientes. Pero también propongo establecer normas para promover el “valet parking”, invertir la compensación de parqueaderos y reglamentar tarifas asequibles para motos y cortas estancias. Esto último no tiene costo en inversión pública, solo decisiones que ya están inventadas.
Como regalo de cumpleaños 403 para Bucaramanga sugiero que más empleadores promuevan que sus empleados ubiquen sus vehículos en parqueaderos y que ofrezcan estímulos por buen comportamiento a los que demuestren no tener sanciones, especialmente quienes emplean entregas a domicilio. Si hay autoridad hay motivación para hacerlo y mientras llegan las obras y se mejora el sistema de transporte, podemos contribuir recuperando la calificación de ciudadanos respetuosos, considerados y cumplidores de las normas.











