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Domingo 28 de diciembre de 2025 - 01:00 AM

El poder transformador de una beca

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El sueño de Melvin Santiago de convertirse en chef internacional, con apenas 20 años de edad, lo ha llevado a países como Portugal y Estados Unidos, y dentro de poco, a hacer sus prácticas en España, en restaurantes que lucen las famosas estrellas Michelin. Nada de esto hubiese sido posible sin la beca que recibió este cocinero inquieto por la culinaria desde niño para adelantar sus estudios profesionales en Gastronomía y Alta Cocina, un valioso impulso que trascendió incluso al seno de su familia.

Una cosa es decirlo, y otra, escuchar de viva voz de sus padres cómo una subvención como esta puede tener tal poder de transformación que, en otras circunstancias, suele ser vista con desdén. Su testimonio eriza la piel. La vida de Melvin y su familia no volvió a ser la misma, tanto, que a pesar de la estrechez económica esperan, apenas la situación se los permita, retribuir igual: aportar en dinero, sin importar lo poco o mucho, a esa noble causa de facilitar el acceso a la educación superior a miles de jóvenes, en todo el país, que como este entusiasta que a los 14 años empezó vendiendo pizzas en su barrio, esperan una oportunidad.

Esta beca hace parte de una campaña nacional de filantropía, liderada desde hace ocho años por la Universidad de los Andes y W Radio, en alianza con universidades privadas de carácter regional, como EAFIT, Icesi, UTB y UNAB, que en esta oportunidad lograron recaudar una cifra histórica: un poco más de once mil millones de pesos, gracias al concurso de las tiendas Olímpica e Ísimo, así como el Grupo Aval y seiscientas setenta mil personas que este año se sumaron con donaciones para que, más o menos, mil doscientos jóvenes puedan ingresar o facilitar su permanencia, hasta que culminen sus estudios, en alguna de estas instituciones de educación superior acreditadas.

Quise exponer esta historia ante la ‘batalla’ suscitada la semana anterior, por cuenta de la decisión tomada por el Gobierno nacional de no entregar más recursos a Colfuturo, a partir de 2026, entre opinadores que defienden la propuesta oficial de ‘democratizar’ la financiación de estudios de posgrado en el exterior y los que consideran que esta es una treta más del progresismo por menoscabar la iniciativa privada.

Sí, es cierto que nos gobierna un agitador que promueve la lucha de clases, con magros resultados en este sector, que habla más de lo que hace, pero quedarnos en el debate infinito es darle combustible a ese propósito. Estratificar los odios nos lleva a convertirnos en una sociedad pusilánime que hoy, de cara a 2026, requiere que actuemos como lo han hecho estas instituciones: concentrados, al igual que Melvin, en que ‘vamos pa´lante’.

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