Arrancó el 2026 y para afrontar los retos que se vienen no se puede ignorar lo que sucedió el año pasado. No podemos permitir que la rutina nos nuble la mirada de lo que está ocurriendo, y lo que es peor, que ciertos episodios se conviertan en paisaje. Acá algunos hechos relevantes del 2025 a nivel global, nacional y regional.
El regreso de Donald Trump a la Casa Blanca confirmó la existencia de un nuevo orden mundial que privilegia los intereses nacionales sobre el multilateralismo, así como un lenguaje agresivo sobre la diplomacia. La imposición de aranceles convulsionó el comercio exterior. No cesó una lucha contra la migración y las universidades. Los bombardeos a presuntas embarcaciones traficantes de drogas en el Caribe abrieron un nuevo tipo de intervenciones en América Latina y Venezuela. A esta presión se le sumó el Premio Nobel de Paz otorgado a María Corina Machado, que puso fin a la dictadura de Nicolás Maduro con su captura ayer 3 de enero.
A nivel nacional, crecieron las muertes de líderes sociales siendo el homicidio del precandidato presidencial, Miguel Uribe Turbay, el que estremeció a todo el país. Colombia no era testigo de una tragedia parecida desde los años 80. La campaña a las elecciones presidenciales se adelantó. Desde el gobierno nacional hubo una permanente agitación política y la gravedad de lo sucedido cada semana opacó la anterior. La judicialización de altos funcionarios por el escándalo de corrupción de la UNGRD, vínculos de la Dirección Nacional de Inteligencia con disidencias de la FARC, la adquisición de un préstamo de 23 billones de pesos con un acreedor anónimo, la declaratoria injustificada de emergencia económica, el tarimazo con criminales en Medellín, la creación del comité promotor de una Asamblea Constituyente, el aumento desbordado del salario mínimo, etc. Mientras tanto, se recrudecieron las crisis de seguridad, salud, fiscal, energética y diplomática.
A nivel regional, el año giró alrededor de la realización de las elecciones atípicas, particularmente en Bucaramanga. Un episodio que generó una gran desestabilización institucional. Igualmente fue noticia lo que no se dio como la licencia ambiental del Anillo Externo Metropolitano y la ejecución del convenio Ruta de Los Comuneros para usar el recaudo de los peajes de la Troncal Central en este corredor.
Pese a lo desafiante del año pasado, el 2026 abre una puerta de esperanza para que nuevos liderazgos lleguen al Congreso y a la Presidencia de la República. La región debe estar más unida y activa que nunca. Debemos prepararnos para elegir a las personas más idóneas e impulsar una agenda común que le permita a Colombia y a Santander salir del estancamiento y participar de la reconstrucción de Venezuela. El pasado no determina el futuro.












