En un país, donde hay más elecciones que reinados, donde la Constitución Política del 91, abrió las compuertas de libre examen, construyendo instituciones de participación como la acción de tutela, elevando a rango de corte el tema constitucional, donde la lucha por el respeto a la diferencia, es ya una conquista histórica, donde la calle se convirtió en el cuadrilátero natural, en el coliseo para el encuentro; un país donde la elección popular de alcaldes y gobernadores sirvió de nido inconsciente, para pasar de tres o cuatro partidos políticos a casi cincuenta; donde la polarización marca líneas imaginarias; resulta imperdonable y vergonzante que una de las trincheras más útiles en la formación de lectura y análisis crítico de nuestra juventud; los periódicos estudiantiles, hoy por hoy; solo sean un triste recuerdo en las instituciones de educación pública, por ejemplo en la ciudad de Bucaramanga.
Desde los periódicos estudiantiles, la juventud construía arraigo; por su comunidad educativa; se acercaba en el aula a los centros literarios y se atrevía a leer para escribir, para dar pasos en la construcción de ciudadanos libres; de ciudadanos protagonistas. Realidades que formaban futuros discursos en torno a la democracia.
Sería muy importante, que, desde la Secretaría de Educación del Municipio, con el concurso del Instituto Municipal de Cultura y Turismo y las facultades de Comunicación Social de nuestras universidades, se pueda elaborar un ambicioso proyecto; un documento de trabajo que permita avanzar de una manera clara, paciente, planeada y efectiva en el sano propósito de refundar, en nuestras instituciones de educación pública los periódicos estudiantiles.

Se nos ocurre, que, en últimos semestres, la práctica de grado o las tesis mismas, sean en dirección de este propósito. Los profesores de español, serán determinantes, porque será en el aula de clase, donde la primera semilla se siembre; donde han de aparecer los futuros dolientes naturales de los periódicos; los alumnos.
Los profesores de español y los alumnos escogidos, deberán recibir durante un prudente tiempo la respectiva capacitación, desde las facultades de comunicación social (docentes y estudiantes).
Es imperativo, rescatar estos instrumentos de diálogo, de opinión, de participación, como una manera disruptiva de resucitar a uno de los actores más determinantes, en esta cadena de inclusión política. La juventud estudiantil de escuelas y colegios públicas de Bucaramanga.
Desde luego, que también es, una estrategia muy útil en la formación de futuros estudiantes de comunicación social y periodismo, de futuros periodistas de la región. Tenemos todo el derecho a soñar en el regreso de los periódicos estudiantiles impresos y desde luego, abrir el foro a los periódicos estudiantes digitales. La ciudad bonita se lo merece.











