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Martes 13 de enero de 2026 - 01:00 AM

CPS: La fila del humilladero

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En Colombia, por estos días; se desarman pesebres, se regresa a casa, se hacen promesas frente al nuevo año, se arma la lista de proyectos, se renueva el armario, las coaliciones políticas duran días, las fórmulas a congreso se consolidan y su majestad el ¨lapicero¨ empieza a calentar manos, las CPS están sobre los escritorios de las oficinas públicas.

Durante años miles y miles de compatriotas han visto en esta figura de contratación pública, una opción muy útil para resolver su problema de ingresos, para pensar en cubrir gastos normales de una familia o en últimas las necesidades individuales.

Al otro lado de la calle, la mano invisible de un alto funcionario de cualquier orden hace uso de su poder nominador y resuelve no solo una vinculación, sino su plazo, su objeto, su remuneración, etc, etc. Es aquí donde Cristo empieza a padecer.

El padecimiento, tiene una relación directa con el plazo, porque depende de la discrecionalidad del nominador (en teoría); aunque en la práctica es el ¨jefe¨ político quien da la bendición. Un protocolo que ha condenado sin compasión, en todo el país, a propios y extraños a la¨ fila del humilladero¨.

Contratos de prestación de servicios, por dos, tres meses y otros hasta de un mes; son un escenario de humillación sin perdón de Dios, que debe seguir teniendo discusión en el Congreso de la República hasta que cese la horrible noche. Dejar a la voluntad del dueño del ¨lapicero¨, es ser cómplice del deterioro del servicio público. Es que, sin arraigo, quien sufre no solo es el ciudadano, que debe cada tres o cuatro meses (si le va bien) hacer la fila y esperar otros meses para la nueva contratación; ¡¡¡Qué Vergüenza!!, también sufre la administración pública en eficiencia, compromiso y amor propio. Al menos seis meses de plazo, tendríamos un doliente detrás de cada escritorio.

La memoria institucional también sufre, porque en un mismo año fácilmente podemos tener en un escritorio, cumpliendo un mismo objeto contractual dos o tres personas distintas. Quien acude a la administración pública solicitando un servicio, casi siempre debe reiniciar sus trámites porque Teresa ahora trabaja de salud, Pedro se fue para educación y Carmen apenas lleva 5 días en el puestico. vea pues!

Desde luego, estimado lector, que hay dueños de lapiceros que en un acto pleno de responsabilidad con el servicio público y de respeto para con el ciudadano que requiere una CPS, dan ejemplo en cualquier parte del país y, van más allá de los seis meses; a ellos nuestro merecido reconocimiento y sincero agradecimiento por ayudar a que cada día, sea más corta la fila del humilladero.

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