En una sociedad golpeada sin clemencia, por los carteles de la droga, el paramilitarismo, la subversión, la corrupción política, la delincuencia común y desde luego, por la indiferencia; resulta emocionante escribir sobre el regreso del entrañable suplemento literario de Vanguardia. Una decisión que va de la mano, con esa realidad cultural que es hoy Santander y fundamentalmente Bucaramanga y, con el compromiso de una casa editorial por reivindicar la importancia de artistas, escritores, gestores y comunidad cultural, en la construcción de una sociedad más cercana a NO VIOLENCIA, amiga de la palabra.
El regreso de este hijo pródigo, es la oportunidad esperada por esa valiosa generación de intelectuales, de creadores para “visibilizar” sus luchas, sus desvaríos, sus apuestas colectivas e individuales. Son un ejército de nómadas militantes, que ahora tendrán en el magazín cultural de Vanguardia su propia casa.
El arquitecto de la tierra pisada, el orfebre, el vigía del patrimonio, el cantor del río grande de la Magdalena, del cuentero mayor, el sudor de una partera también están invitados a esta nueva arca, bajo la dirección de la periodista Paola Esteban.
El 5 de julio de 1987, fue el inicio de diez inolvidables y agradecidos años, como parte del equipo de colaboradores del suplemento literario bajo la dirección de Clara Inés Blanco de Galvis; experiencia que marcó mi vida al lado de la literatura y el interés de temas culturales de Bucaramanga. Es un testimonio que comparto con esta generación de escritores, con el propósito de alentar su trabajo actual e invitar a ser parte de esta línea cruzada, que la casa Vanguardia emprendió enhorabuena. Un esfuerzo que merece ser acompañado.
El concurso del sector oficial, bien sea departamental o municipal desde su Secretarías de Cultura y Turismo, Institutos de Cultura y Turismo, Casas de la Cultura será de una enorme importancia en pro de esa identidad, ese arraigo que identifica una región, con una memoria que se resiste a su olvido.
El periodismo cultural de Colombia, ha recuperado a uno de sus más importantes aliados, una tribuna consciente del momento histórico, que todos los sábados abrirá el diálogo, compartirá sus páginas y enviará un mensaje claro a los amigos del silencio.

Estimado lector: Mientras exista un tiple, un museo por visitar, un libro abierto de mano en mano, una danza frente a nuestros ojos, un telar en cualquier solar, un bastidor esperando, una hoja en blanco, una historia en la sala de cualquier casa. habrá esperanza. Gracias VANGUARDIA.
Nota: Señor alcalde de Bucaramanga, señora directora del Instituto Municipal de Cultura y Turismo: no olviden que el Teatro Peralta sigue en cuidados intensivos.











