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Martes 21 de abril de 2026 - 01:00 AM

El andén de la 33

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Subía por la calle 42 y crucé a la derecha, pensé que los largos conos naranjas que hacían más lenta la movilidad vehicular eran del Empas o el Acueducto. Ni de uno ni de otro, eran del municipio de Bucaramanga que había intervenido el andén con prado y tableta, poniéndole fin a más de 30 años de indebido parqueo de automóviles y espera de los ciudadanos defensores del espacio público. La emoción la consigné en un corto video y al instante pensé en el tramo siguiente, que da hasta la calle 45. Ese pálpito del Marino solo me duró una semana. Hace unos días, la vida me dio el placer de caminar todo el tramo completo de la calle 42 hasta la calle 45.

Al margen de la impresentable demora de las administraciones locales, es importante reconocer la obra y reflexionar de nuevo sobre la urgencia de “normalizar” estas intervenciones en pro del rescate del espacio público, bien con obras de ingeniería sencilla o con decisiones administrativas en lo concerniente a vendedores estacionarios.

Normalizar significa no asombrarnos, y mejor, acostumbrarnos a más noticias en esa misma línea. Esa caminata de más de 200 metros, de puro andén libre, seguro y bonito tiene orgullosos vecinos, como el andén de la calle 42 entre carreras 33 y 34. Qué interesante sería ir construyendo esos buenos vecinos en ornato, como lo hacemos entre seres humanos. Le corresponde a los propietarios y comerciantes beneficiarios de las obras ser parte activa en su conservación, en su buen uso y, por qué no, en declararse públicamente como padrinos del nuevo andén de la 33.

El caminante de la ciudad debe entender que lo público se cuida, se defiende, se respeta y por eso no se pisa, ni se le bota basura, ni se lleva a su mascota como si fuera un baño común. Los andenes son espacios públicos, no son su lugar de trabajo, ni su oficina, ni son una herencia, ni una vaca para ordeñar y montar parqueadero sin rubor alguno.

Todo cambio social implica un costo social; en pocas palabras, la recuperación del andén de la 33 deja sin ingresos a unos ciudadanos, sin algo que hacer para recibir una moneda. En esta cruzada es importante que la administración pública elabore la estrategia para que los afectados puedan ser contratados en actividades similares. Esto no puede detenerse, esto debe replicarse, sin esperar una orden judicial o un reclamo de juntas comunales o veedurías ciudadanas.

Estimado lector: donde antes había vehículos, motocicletas, ahora habrá árboles, prado, una escultura, una casa para el agua y las cigarras, un espacio para caminar, un regalo para la amada Bucaramanga.

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