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Lunes 11 de mayo de 2026 - 01:04 AM

El fenómeno de El Niño

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Han sido frecuentes las noticias sobre lo que pronostican los meteorólogos o expertos en el clima acerca de las altas posibilidades de que, en los próximos meses, se vuelva a presentar lo que se conoce como el fenómeno de El Niño, con altas probabilidades de que se convierta en uno de los más fuertes e intensos de las últimas décadas. Se define como “un evento climático caracterizado por el calentamiento anómalo de las aguas del océano Pacífico tropical, que altera patrones atmosféricos globales”.

Y dicen los expertos que ahora estos fenómenos podrán ser más fuertes a causa del cambio climático y el calentamiento global debido a los gases de efecto invernadero, especialmente el CO2, producido por el consumo de carbón, petróleo y gas para diversas actividades, agravándose con la deforestación de bosques y selvas.

En este contexto es muy importante que, desde el Gobierno nacional y los gobiernos departamentales y municipales, se comiencen a planificar las estrategias necesarias para reducir los impactos que podrá tener el fenómeno de El Niño en muchos aspectos.

En este tema desempeñan un papel fundamental los medios de comunicación, las corporaciones autónomas regionales y la ciudadanía. Para citar solo algunos ejemplos, está el de prevenir incendios, prohibiendo y promoviendo que no se realicen quemas, una grave amenaza para los bosques y selvas.

Los cuerpos de bomberos son fundamentales con su heroica labor y, desde luego, la Policía para evitar las acciones criminales de pirómanos. Nada de quemar residuos cerca de bosques o pastales, ni realizar paseos con quemas de madera para la cocción de alimentos.

También se requieren acciones para disminuir los efectos de El Niño en las labores agropecuarias, pues sin lluvia y sin agua las cosechas se afectan. Entre otros impactos está la disminución sustancial del agua en quebradas y ríos, haciendo entrar en emergencia el suministro de agua para acueductos en centenares de municipios, como ha ocurrido en el pasado, afectando la calidad de vida y actividades como el turismo. De ahí la importancia de seguir insistiendo en la conservación de los páramos, las cuencas hídricas y el freno a la deforestación de los bosques.

Y la generación de energía hídrica también puede verse afectada, con todos los impactos derivados de un potencial racionamiento eléctrico. El calor extremo también afecta la salud y la calidad de vida de las personas en varios aspectos.

De ahí la importancia de tener ciudades densamente arborizadas para mejorar el aire, amortiguar el calor y el ruido y, desde luego, mejorar la calidad de vida de sus habitantes. El verde es fundamental. A sembrar árboles.

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