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Viernes 15 de mayo de 2026 - 01:00 AM

¿Impedidos?

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Por la forma en que se están tramitando las recusaciones en el Concejo de Bucaramanga, falta muy poco para cerrarlo.

Hasta hace poco las resolvía el Concejo mismo, en comisión o en plenaria, dependiendo del momento en que se presentaran. Unas decisiones del Consejo de Estado, relativamente recientes, los hicieron cambiar de parecer.

El asunto merece ser explicado.

Los Concejos son corporaciones públicas de elección popular, y como en todos los cuerpos colegiados, las decisiones se toman por mayoría a través del voto de cada uno de sus miembros.

El reglamento del Concejo de Bucaramanga así lo establece. También señala que el voto es individual, personal, indelegable e intransferible, y que los concejales solo pueden excusarse de votar cuando manifiesten un conflicto de intereses con el asunto que se debate. Ahí es donde entran en juego los impedimentos y las recusaciones.

El impedimento lo debe expresar cada concejal; la recusación la puede presentar cualquier ciudadano que tenga conocimiento de una causal de impedimento que un concejal no haya manifestado. Las causales son las mismas, y el reglamento del Concejo señala la forma en que deben tramitarse para resolverlas.

En el caso del impedimento, el concejal debe comunicárselo al presidente de la Comisión a la que pertenece o al presidente de la Mesa Directiva para que lo someta a consideración de la Comisión respectiva o de la plenaria. Si lo aceptan, debe apartarse de la votación; si lo niegan, puede participar en ella y en los debates. Si se trata de una recusación, antes de someterla a votación de la comisión o de la plenaria se le comunica al concejal para que manifieste si la acepta o no.

En uno u otro caso es la comisión o la plenaria quien los resuelve. Así de claro es el reglamento. El punto de inflexión se genera cuando la recusación abarca un número de concejales que afecta el quorum decisorio o deliberatorio. Como el Reglamento Interno del Concejo no contempla ese escenario, debe resolverla el Procurador Regional.

Recusando, con o sin razón, a un número plural de concejales que afecte el quórum, los “curiosos” encontraron la forma de entorpecer la labor del Concejo. Pasó en la elección del Contralor, en la elección de la segunda vicepresidencia de la Mesa Directiva, en el trámite del proyecto de empréstito y este martes en el del Plan de Desarrollo 2026–2027 que va terminar aprobándose por decreto y sin debate.

La solución la tienen a la mano. Si lo que falta es regulación expresa, hay que modificar el Reglamento Interno y regular el tema con precisión. Deberían hacerlo y pronto. Como van las cosas, falta poco para que les toque cerrar el Concejo por “incompetencia permanente total”.

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