Hay problemas que se vuelven paisaje. Nos acostumbramos tanto a ellos que dejamos de preguntarnos si son normales; y uno de esos absurdos ocurre todos los días en el área metropolitana de Bucaramanga: la capital de Santander solo tiene una vía de acceso desde el sur.
La sensación de miles de ciudadanos es clara: si se vara una bicicleta en esa autopista, se paraliza todo.
Las obras del llamado “tercer carril” en Floridablanca, en el sector de Mac Pollo, dejaron nuevamente en evidencia una realidad preocupante. Basta con intervenir unos metros de la autopista entre Piedecuesta y Floridablanca para que el tráfico colapse por completo. Y no estamos hablando de una carretera secundaria; estamos hablando de la principal arteria vial del sur del departamento, por donde a diario transitan más de 12 mil vehículos.
Por supuesto, mejorar la vía era necesario, y al alcalde de Floridablanca hay que reconocerle la intervención de este punto crítico. Pero también es válido decir que no puede ser normal que una persona tarde hasta dos horas para avanzar apenas 1,5 kilómetros entre el retorno de Mac Pollo y Papi Quiero Piña. Algo más debe hacerse para manejar mejor una contingencia de este tamaño.
En momentos como estos se extrañan las conectantes C1 y C2 de la fallida concesión Bucaramanga–Pamplona, liquidada por falta de voluntad política y el radicalismo de algunos “ambientalistas”. Esa obra habría permitido generar otro acceso desde el sur hacia Bucaramanga por los cerros orientales de Floridablanca. El proyecto terminó liquidado, y hoy pagamos las consecuencias de no haber pensado la movilidad metropolitana con visión de futuro.
Lo cierto es que urge desempolvar el Plan Vial Metropolitano formulado en 2010. Han pasado más de quince años y los avances han sido mínimos: la Transversal del Bosque, la prolongación de la 105 y el inicio del Anillo Vial Externo. Este último, además, sigue embolatado por temas ambientales y, como van las cosas, apenas podría llegar hasta Girón. Por eso será indispensable garantizar las conectantes en ese municipio para que realmente funcione.

A propósito, ojalá se logre que los alcaldes de Piedecuesta y Girón entreguen la base predial y, con ello, pueda alcanzarse el cierre financiero por valorización para que el proyecto no solo se haga, sino que pueda desarrollarse en doble calzada, como ha sido la intención de la Gobernación.
Aquí no solo hablamos de Piedecuesta y Floridablanca. Hablamos de los municipios del sur de Santander: San Gil, Socorro, Barbosa y toda una región que depende de esa conexión para trabajar, estudiar e ir al médico.
Garantizar un ingreso digno y eficiente a Bucaramanga desde el sur debe ser un propósito de región. Compadezcámonos de quienes vienen del sur.










