Publicidad

Columnistas
Miércoles 10 de junio de 2026 - 01:00 AM

La relevancia de la vicepresidencia

Compartir

La decisión inicial más importante que debe tomar un candidato a la presidencia de la República es la designación de su compañero de fórmula a la vicepresidencia. La campaña política coge vuelo electoral con esta trascendental determinación, que define el talante del alto gobierno. La Constitución de 1991 reemplazó con la vicepresidencia la figura de designado presidencial, en vigor desde 1843, que debía asumir la primera magistratura ante la falta temporal o absoluta del mandatario electo.

El vicepresidente de Colombia, según lo dispone el artículo 222, es elegido el mismo día, en la misma fórmula y por igual periodo que el presidente y lo reemplazará en sus faltas temporales o absolutas, aun en el caso de que éstas se presenten antes de su posesión. Ante la falta absoluta del jefe de Estado, el vicepresidente asumirá el cargo hasta el final del período. El presidente puede encargarlo de misiones especiales o en cualquier cargo del Poder Ejecutivo, salvo ministro delegatario.

El candidato presidencial, Abelardo De la Espriella -el Tigre-, escogió al prestigioso exministro de Hacienda y de Comercio Exterior, actual rector de la Universidad EIA, José Manuel Restrepo, como su fórmula vicepresidencial. Esta acertada decisión envió un potente mensaje de responsabilidad política, solvencia técnica y suficiencia académica para enfrentar las horas más oscuras del post petrismo. Restrepo será el encargado de representar a Colombia en el exterior con énfasis en la agenda económica, en la cual es considerado un experto de talla global. Sin embargo, recordemos que su principal misión constitucional es reemplazar al presidente en sus faltas temporales o absolutas.

El candidato comunista del gobierno, Iván Cepeda, comunicó que su fórmula vicepresidencial era Aída Quilcué, senadora y lideresa del pueblo Nasa de Tierradentro, Cauca. Su trayectoria proviene de la defensa de los derechos de los pueblos étnicos y su territorio. La senadora Quilcué abandonó por apatía el bachillerato; su experiencia procede del ámbito comunitario, del movimiento y resguardos indígenas, que lucen francamente insuficientes para dirigir el Estado en caso de faltas temporales o absolutas de un gobernante remiso de cáncer.

Publicidad

Publicidad

Tendencias

Publicidad

Publicidad

Noticias del día