A raíz del nefasto doblete sísmico que sacudió el pasado 24 de junio el suelo venezolano, dos sentimientos me han conturbado: el dolor inmenso por el drama humano vivido por millones de seres humanos y, además, la certeza de que los santandereanos vivimos en un punto geográfico en el que los fenómenos sísmicos son frecuentes, pues hay dos fallas sísmicas principales (la de Bucaramanga y la de Río de Oro) y, en la región circundante, hay al menos seis fallas regionales activas. Por ello, debemos tomar precauciones, conocer sobre terremotos, sus causas y consecuencias físicas, sociales y económicas.
En Venezuela, lugar geográfico en el que ha habido numerosos y fuertes movimientos sísmicos en los últimos siglos, hace dos semanas lo que hubo fue un terremoto doblete: el primero ocurrió a veinte kilómetros de profundidad y el segundo (el principal), a diez kilómetros de profundidad. ¿La causa de dicho doblete sísmico? El desplazamiento de la placa tectónica Suramericana en relación con la placa Caribe, que envió ondas sísmicas a la costa de La Guaira, donde está la falla de San Sebastián.
El doblete sísmico del pasado 24 de junio derrumbó muchos edificios en el estado de La Guaira. ¿Por qué? Según los científicos:

1.- Porque tuvo alta magnitud, larga duración, fue a poca profundidad y provocó una ruptura o deslizamiento horizontal de gran impacto en la superficie terrestre.
2.- Por las características del suelo: en La Guaira hay suelo blando y una cuenca profunda, de cerca de 400 metros. Allí hay terrenos asentados sobre conos fluviales que han acumulado sedimentos blandos de poco espesor y suelos sedimentarios. Eso amplificó el movimiento del terreno.
3.- La calidad de las construcciones: se teme que se hayan aprobado, con largueza y sin rigidez, permisos de habitabilidad, permisos de construcción y se hayan usado materiales de construcción de mala calidad.

Como habitante del área metropolitana de Bucaramanga, me inquieta la tercera consideración de los científicos. ¿Por qué? Porque en los cuatro municipios de nuestra área metropolitana, en las últimas décadas, se han construido numerosos edificios de vivienda de 10 y más pisos o niveles. Viven en ellos cientos de miles de familias y en nuestra región tiembla y tiembla...
Tenemos normas rígidas sobre construcción y sismorresistencia, pero: ¿con cuánta severidad se aplican ellas y se expiden licencias de construcción? ¿Los materiales de construcción usados son de buena calidad? ¿Se usa poliestireno expandido? ¿El hormigón usado en la construcción de edificios cuántos centímetros de espesor tiene?
Ojalá mis inquietudes sean infundadas… pero… hay dudas, inquietudes, temores. En La Guaira, más de 900 edificios cayeron como si fueran de arena… y aquí, humanos somos…











