Publicidad

Columnistas
Miércoles 12 de agosto de 2026 - 01:00 AM

El lenguaje como camino hacia la ciudadanía

Compartir

El 4 de agosto se llevó a cabo la ceremonia de premiación del Concurso Nacional de Escritura 2026: Historias de Paz, una iniciativa del Ministerio de Educación Nacional, desarrollada con el apoyo de la Universidad Industrial de Santander, que invita a niñas, niños, jóvenes y adultos a fortalecer la lectura, la escritura y el pensamiento crítico mediante la creación literaria. Este encuentro fue también un homenaje a las 2.820 obras de la categoría infantil, a las 2.798 de la categoría juvenil y a los 915 textos de la categoría de adultos. A través del cuento y del ensayo, miles de colombianos decidieron narrar la paz, la memoria, el territorio, la identidad y la convivencia.

Existe una capacidad que distingue profundamente a los seres humanos: el lenguaje. Gracias a él, no solo nombramos las cosas, sino que también les otorgamos significado. En el lenguaje, los recuerdos encuentran memoria, las experiencias se convierten en aprendizaje y los sueños empiezan a adquirir forma. Comprender el mundo pasa por aprender a interpretarlo y a transformarlo mediante las acciones que realizamos con el lenguaje.

Educar es ampliar el horizonte de comprensión desde el cual cada persona construye su mundo. Cada palabra nueva, cada conversación, cada libro leído y cada texto escrito ensanchan ese horizonte. Al descubrir el sentido de conceptos como paz, alegría, solidaridad o esperanza, no solo se enriquece el vocabulario, sino que se transforma la manera de comprender a los otros, de comprender el mundo y de comprenderse a sí mismo.

Al escribir, el pensamiento deja de ser una intuición pasajera para convertirse en un proceso consciente de búsqueda de sentido. Revisar un texto constituye uno de los ejercicios intelectuales más valiosos que puede ofrecer la escuela: cada corrección mejora el pensamiento, y la búsqueda de mayor precisión en las palabras, las ideas o los argumentos enseña que comprender implica cuestionar y reflexionar sobre nuestras propias certezas.

La misión más profunda de la escuela no consiste únicamente en transmitir información, sino en crear las condiciones para que niñas, niños y jóvenes aprendan a dialogar, escuchar perspectivas distintas, formular preguntas, argumentar con respeto y construir conocimiento junto con otros. Así se sientan las bases de la ciudadanía y de la convivencia democrática.

Cuando esto sucede, la lectura, la escritura y la oralidad se transforman en experiencias de libertad. Cada estudiante descubre su propia voz, el valor de expresarla y la posibilidad de participar, mediante el lenguaje, en la construcción de un mundo compartido. Cuando una sociedad empobrece su lenguaje, termina empobreciendo su capacidad de comprender, de dialogar y de construir futuro.

Publicidad

Publicidad

Tendencias

Publicidad

Publicidad

Noticias del día