El presidente Abelardo anunció la posible reanudación de las operaciones de erradicación de cultivos ilícitos mediante la fumigación aérea con el cuestionado glifosato, componente activo del herbicida Roundup, fabricado por Monsanto. El glifosato fue prohibido en Colombia en el año 2015 por orden del Tribunal Constitucional, aplicando el Principio de Precaución por posibles daños a la salud, a los sistemas agrícolas y al medio natural. Fue clasificado como «carcinógeno probable» en el 2015 por el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Varios países han prohibido o limitado su uso.
La Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC, Francia, marzo / 2015) reunió a 17 expertos de 11 países para determinar la carcinogenicidad del glifosato y otros productos. Se señala: “El glifosato es un herbicida de amplio espectro. Se utiliza en más de 750 productos diferentes para la agricultura, la silvicultura, para usos urbanos y domésticos. El glifosato se ha detectado en el aire, aguas y alimentos”. “En la sangre y orina de trabajadores agrícolas”.
Además: “Los resultados de estudios de casos en los E.E.U.U., Canadá y Suiza mostraron un riesgo aumentado para linfoma no-Hodgkin”. “En ratones macho, el glifosato indujo una tendencia positiva en la incidencia de... el carcinoma de túbulos renales. Se encontró una tendencia positiva para el incremento del hemangiosarcoma en los ratones machos. El glifosato aumentó adenoma de células de islotes pancreáticos en ratas y promovió tumores de piel en ratones”.
El glifosato y sus formulaciones indujeron “daño cromosómico y al ADN en mamíferos, en humanos y en células animales in vitro. Se reportó aumento en los marcadores sanguíneos de daño cromosómico en población residente de varias comunidades luego de la aplicación de glifosato. Tanto el glifosato como las formulaciones de glifosato indujeron estrés oxidativo en roedores. El glifosato es “probablemente carcinogénico para humanos” por la evidencia suficiente en animales de experimentación y los mecanismos de acción relevantes”.
En Colombia el Principio de Precaución, respaldado por la Constitución Nacional, la ley 99 de 1993 y otras normas, obliga a las autoridades a tomar medidas de protección ante un posible daño grave al medio ambiente o la salud, aunque falte una prueba científica total. Se confirma “No se puede señalar la falta de estudios completos como excusa para no actuar. Se reitera “las entidades del Estado deben intervenir de forma inmediata para evitar consecuencias”.
Todos los estudios confirman daños graves producidos por el glifosato a los derechos colectivos, los ecosistemas, la salud humana y los recursos naturales. Por lo mismo, Mister Abelardo debería estar enterado de que la reanudación de fumigaciones con el cuestionado glifosato implica una clara violación a la Constitución, las leyes y las normas relacionadas.











