El anuncio lo hizo la semana pasada Juvenal Díaz Mateus, gobernador de Santander, replicando un trino del ingeniero Jesús Rodrigo Fernández. A pesar de que la ley los establece como herramienta para contratar, prohibió el uso de los fondos mixtos en la gobernación.
La controversia no es nueva. Esos fondos han sido mal utilizados, y la sombra de Díaz Mateus, así le incomode, la adorna el Fondo de Desarrollo Colombiano -Fodecol- y el traslado de 114 mil millones de pesos para ejecutar las obras del Centro de Eventos del Oriente Colombiano, que implica la intervención de la Plaza de Toros Señor de los Milagros, ubicada en Girón, Santander.
La paternidad de Fodecol se le atribuye a Jaime Antonio Sepúlveda Gutiérrez, alcalde de Capitanejo, Santander. Por lo menos, eso es lo que indican los antecedentes. A mediados de febrero de 2025, el Concejo de ese municipio le otorgó facultades para crear e integrar el fondo mixto. Se constituyó con un poco más de 25 millones de pesos, de los cuales Capitanejo aportó 13 millones. Lo famélico del patrimonio del Fondo contrasta con el valor de la construcción del Centro de Eventos y el de otras obras de infraestructura que alcanzó a contratar.
La alegría les duró poco.
El acuerdo que le otorgó facultades al alcalde para la creación e integración del fondo fue suspendido provisionalmente por el Juzgado Once Administrativo Oral del Circuito de Bucaramanga. Se les olvidó el análisis de impacto fiscal de la iniciativa, lo mismo que le pasó al gobernador con la tasa especial para el fortalecimiento de la seguridad y convivencia ciudadana, y el estudio que justificara su creación. En otras palabras, no explicaron su necesidad, su utilidad y su conveniencia. Casi nada. Literalmente, la pólvora se les abanó.
Lo que no deja de llamar la atención es el viraje abrupto de Díaz Mateus faltando un poco más de un año para terminar su periodo de gobierno. A finales del año pasado y comienzos de este defendió a ultranza el uso de los fondos mixtos; hoy prohíbe su uso, a pesar de su legalidad. Como raro eso, ¿no? Debe ser que está sintiendo a las “asustadurías” respirándole en la nuca.
Cuando conocí la nueva posición del gobernador de Santander, se me vinieron a la mente dos imágenes: una frase atribuida a Pacheco, que recorre las redes sociales en forma de meme, y la expresión aquella del bobo de Palmira cuando le regalaron una palangana entera de manjar blanco. A decir verdad, en este caso, entre el “Ya pa´que hijuep…” de Pacheco y el “De eso tan bueno no dan tanto” del personaje palmireño, la diferencia es ninguna; para ser honesto, me quedo con la primera.












