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Jueves 15 de octubre de 2026 - 01:00 AM

Socorranos invasores

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Que la ciudad de San Juan Girón fue un fortín realista no hay quien lo dude, y si lo hacen, plántense frente a la entrada de la casa municipal, y me cuentan de quien es el escudo que adorna su entrada principal. Sus siete familias más notables del siglo XVIII —Mantilla de los Ríos, Navas, Ordóñez Valdés, Salgar, Valenzuela, Benítez y Gutiérrez de los Ríos— fueron un ejemplo de lealtad a Su Majestad.

Por eso el presbítero Juan Eloy Valenzuela hizo jurar a todos los gironeses, el 30 de julio de 1810, fidelidad al rey Fernando VII, por entonces cautivo. En 1781, cuando los socorranos protagonizaron una sublevación para no pagar unos gravámenes, los gironeses cerraron filas contra ellos, dando una nueva prueba de su sentimiento de fidelidad al virrey de Santafé, organizando milicias para defender su plaza.

En esas dos ocasiones, las milicias socorranas no dudaron en invadir la ciudad de Girón. En 1781, bajo el mando de Ramón Ramírez. Fue entonces cuando el cura Juan Tomás de Arango se plantó ante él y le espetó que estaba perdido, tanto él como todos sus aliados, “porque era delito muy grave el tomar las armas contra el Rey Nuestro Señor y sus ministros”. Le reclamó contra el “atropellamiento de la ciudad”, además de los robos e insultos que habían hecho sus milicianos, insistiendo en que los propósitos del movimiento comunero se habían podido hacer “por los trámites del derecho”.

En 1811, las milicias socorranas volvieron a invadir la plaza de Girón, para castigar su postura realista. Por ello, en 1816 los alcaldes de Girón le expusieron al general Pablo Morillo que entre 1781 y 1811 habían transcurrido 30 años, y en ellos los gironeses habían sufrido dos invasiones armadas de los socorranos, y en ambos “no ha desdecido este vecindario de la sangre castellana de sus primeros pobladores”.

Siempre habían tomado partido por la Corona de Castilla, y por eso habían “incurrido en el odio y persecución, aun de los mismos hermanos, a quienes el influjo y enlaces del Socorro ha hecho bastardear”. Siempre es prudente oír todas las voces históricas.

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