jueves 22 de julio de 2021 - 12:00 AM

¿Qué pasa en Cuba?

En Cuba no solo está en juego el futuro de su pueblo, sino la geopolítica, y el presente de los proyectos alternativos al neoliberalismo...
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Al calor de los últimos acontecimientos, muchos hablan del fracaso de la revolución cubana y pontifican principalmente, en redes sociales, sobre la política de la isla con un desparpajo apenas comparable a su ignorancia. Pero la actual crisis, la mayor desde el llamado periodo especial, tras el colapso de la URSS, no puede entenderse desconociendo la articulación entre el intervencionismo norteamericano y sectores minoritarios al interior de la isla, opuestos al proceso socialista que hace solo dos años, fue ratificado por un referéndum constitucional con 86% de los votos y una participación que envidiaría cualquiera de las “democracias” latinoamericanas.

La inestabilidad económica y social en la mayor de las Antillas, aprovechada por una campaña mediática internacional que tiene en las noticias falsas su punta de lanza, tiene como una causa estructural, el bloqueo norteamericano que pese a esta terrible pandemia y al rechazo de la comunidad internacional, completa ya más de seis décadas.

Este pesado fardo que castiga a la población y limita incluso la entrada de remesas, agravado por las restricciones al turismo derivadas del COVID, se acompaña de las demandas de sectores críticos frente a la revolución como artistas y otras franjas de la población empobrecidos y desilusionados con el discurso institucional. Reconocer este descontento social, no significa pensar que la solución a los problemas cubanos se pueda encontrar por la vía de una intervención gringa o de un golpe militar, que vienen siendo la misma cosa, o con la simple adopción del multipartidismo y la democracia electoral que solo son un cascaron vacío, cuando no se garantizan a toda la población, derechos básicos como salud, educación y alimentación.

Por eso, el gobierno del Presidente Díaz Canel debe acudir al diálogo social sobre la base de soluciones y cambios efectivos para construir nuevos consensos que permitan recuperar la estabilidad de sus instituciones y la esperanza en la utopía humanista que por décadas ha mantenido en pie a la revolución a pesar de enfrentar vientos tan adversos. En Cuba no solo está en juego el futuro de su pueblo, sino la geopolítica, y el presente de los proyectos alternativos al neoliberalismo, en una región que hoy levanta la voz en contra del totalitarismo del mercado.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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