Pero más allá de la admirable retórica, dialéctica y oratoria del constitucionalista, y de las importantes referencias literarias y doctrinales, en el fondo el jurista le dio a conocer al país lo que ya sabíamos desde hace tres años.

El país conoció esta semana al abogado constitucionalista José Mauricio Gaona, quien en un debate con el ministro de Justicia puso en evidencia las intenciones autoritarias de Gustavo Petro, sus movidas y arquitectura jurídica no tan legales y, por supuesto, el caos institucional y político por el cual atraviesa el país.
Pero más allá de la admirable retórica, dialéctica y oratoria del constitucionalista, y de las importantes referencias literarias y doctrinales, en el fondo el jurista le dio a conocer al país lo que ya sabíamos desde hace tres años.
Y sí, el doctor Gaona, de una forma elegante, pausada, juiciosa y soportada, confrontó a Montealegre para decirle a él, al presidente y al país lo que desde un amplio sector venimos advirtiendo desde que inició la campaña electoral en 2022: que las formas y alcances de Gustavo Petro son notablemente antidemocráticas, alejadas de la Constitución y de la ley; que sus intenciones son egoístas, vanidosas, fundadas en un mesianismo tóxico, y que, por supuesto, maneja una narrativa violenta, plagada de exclamaciones injuriosas y calumniosas con la que busca intimidar y desacreditar a sus contradictores.
Su decretazo y su permanente amenaza de convocar a una asamblea “popular” constituyente no son novedad. Han sido y seguirán siendo sus mecanismos para extorsionar la institucionalidad, para retar la legalidad y para imponer, dizque en nombre del pueblo, un proyecto personalista que desprecia los contrapesos y el pluralismo. Queda un año, y con un año a Petro le basta para intentar consumar su plan.
Por eso, de ninguna manera se puede minimizar ni mucho menos invalidar lo expresado por el doctor Gaona en el debate. Su intervención representa una defensa valiente, clara y necesaria del Estado de derecho. Por fortuna, el país democrático cuenta con una figura de ese nivel, capaz de alzar la voz con firmeza, sin miedo y sin cálculo. Lo que hizo Gaona fue ponerle freno, con inteligencia y argumentos, a un discurso oficial que venía avanzando sin resistencia desde las alturas del poder.
Difícil escoger cuál de todas las frases de Gaona fue la más extraordinaria, pero resalto una que debe quedar grabada en la historia:

“El bloqueo institucional al que usted llama, la ciencia política y constitucional en el mundo le llaman oposición; la oposición es el precio que se paga por tener una democracia”.
Esa frase marca un antes y un después. Porque en una sola línea, Gaona desarma la narrativa victimista del petrismo. No existe el golpe blando, no existe el bloqueo institucional: lo que existe se llama oposición. Y esa, señor presidente, también es democracia. Acostúmbrese. Y respétela.











