Columna de opinión de Isnardo Jaimes Jaimes

Es un hecho cierto que la salud de los maestros venía sufriendo serios problemas desde la creación del Fomag (Fondo Nacional de Prestaciones Sociales del Magisterio), cuyos dineros son administrados por la Fiduprevisora, facultada para contratar los servicios de salud de los docentes. El fondo está regido por un consejo directivo de cinco personas, de los cuales tres son delegados del Gobierno y dos de Fecode. Una de sus funciones es abrir la licitación cada 4 o 5 años (en el Gobierno de Petro se demoró 6) para contratar los operadores (uniones temporales de hospitales y clínicas) que prestaban los servicios de salud a los maestros.
Petro, alegando corrupción que nunca probó, suspendió por tercera vez la licitación y dispuso que, a partir del 1º de mayo, regiría un nuevo modelo de sistema de salud dirigido por la Fiduprevisora, buscando con él crear una red nacional de servicios, para superar las demoras en conseguir una cita con un médico general, un médico especialista, el retardo en programar cirugías y la prestación de servicios especiales por enfermedades huérfanas, como el suministro de medicamentos, entre otras cosas, dificultades que se presentaban por la tendencia a contratar determinadas clínicas y especialistas con notorio perjuicio del maestro.
Pese a los constantes reclamos de los maestros por el mal servicio entregado por los prestadores, Fecode, siendo parte del Consejo Directivo del Fomag, no realizó gestiones efectivas que procuraran su mejoramiento. Por esa razón, no existe razón alguna que explique el porqué se sostuvo a esos delegados por tanto tiempo. ¿Sería acaso por la existencia de eventuales privilegios? Seguramente faltaron denuncias e investigaciones.
Ahora bien, podría ser que el nuevo sistema mejore el anterior, ojalá que así sea, porque merecen mejor trato; no obstante, transcurridos 25 días, existen largas filas buscando solución a la mala atención del nuevo sistema por: tratamientos interrumpidos, medicamentos no entregados, citas no concedidas, negación del servicio, etc. Se trata de situaciones que generaron 3.712 quejas que obligaron a la Superintendencia Nacional Financiera a emitir medidas cautelares en contra de la Fiduprevisora y del Fomag, para obligarlos a darles respuesta en 72 horas y proteger así la salud y la vida de los maestros.
Toda esta situación es producto de la improvisación del Gobierno Nacional como lo expresan la Procuraduría, la Contraloría y lo reconoce el mismo ministro de Salud (según los audios conocidos en las redes). No es culpa del software, como dijo Petro.
Es decir, pusieron la salud de los maestros como “conejillos de indias”, para demostrarle al país que era posible estatizar la salud, como él lo propuso al Congreso y que afortunadamente se hundió.
¿Será que esta actitud no le abre los ojos a los maestros?










