En 2007, cuando se privatizó el 10.1 % de Ecopetrol, se reemplazó el tunjo muisca del logo anterior por la iguana. Desde entonces, ese animalito representa a la principal empresa del país recordando que son reptiles de sangre fría y al no poder regular su calor corporal por sí mismas, dependen por completo del entorno.
Algo similar ocurre con Ecopetrol, pues para el buen devenir de la compañía es necesario un entorno apto para su desarrollo. A pesar de esto, el gobierno de Petro arremetió de tal forma contra la Iguana, que en lugar de compensar el tumultuoso contexto internacional con un entorno local adecuado, lo complicó aún más con medidas regresivas como frenar la exploración de hidrocarburos e imponer nuevos impuestos. El resultado: pérdida de la soberanía energética por la importación de combustibles y su consecuente encarecimiento.
Ante la maltrecha situación de la Iguana, durante la campaña electoral, “el Tigre”, como se autodenomina De La Espriella, prometió cuidarla. Sin embargo, en lugar de hacer una ruptura con las perniciosas prácticas de los gobiernos anteriores, DLE decidió seguir la línea de Duque y Petro, y dejar la administración de la empresa en personas cercanas a su entorno, pero sin experiencia en el sector.
El próximo 15 de septiembre se realizará la asamblea extraordinaria de accionistas y el Tigre ya presentó los nombres que integran la plancha única con la que busca reemplazar a 6 de los 9 miembros de la junta. Sobresale el nombre de Carlos Suárez, su amigo y asesor de comunicaciones, sin experiencia en hidrocarburos. A esto se suma el caso de Joaquín Gutiérrez, empresario de la salud y exgerente de la campaña de Abelardo, a quien DLE ha presentado como su nominado a la presidencia de Ecopetrol. Ambos, sin idoneidad para el cargo que ocuparían, son un poderoso indicio de que el interés del nuevo gobierno, más que potenciar la empresa, es servirse de ella.
Pero, ¿qué tiene Ecopetrol para que los últimos tres presidentes pongan a sus exgerentes de campaña a dirigirla, sin tener idoneidad para hacerlo? La respuesta es su enorme caja. Solo para este año 2026, Ecopetrol tiene entre 22 y 27 billones de pesos destinados a su plan de inversiones, y terminado el año, le habrá transferido otros 28 billones a las arcas del Estado.
Ante esta realidad, hay que insistir en la defensa de Ecopetrol y de la Soberanía Energética del país, de la mano de los trabajadores agremiados en la Unión Sindical Obrera -verdaderos fundadores de Ecopetrol-, así como de todos aquellos que vean en la estatal petrolera el mejor instrumento para apalancar el desarrollo nacional, potenciar el mercado interno, y con él, la producción y el trabajo de los colombianos.












