Tristeza, rabia, frustración es lo que sentimos al ver las imágenes de la infraestructura del otrora Sistema de Transporte Masivo del Área Metropolitana de Bucaramanga convertida en cenizas y hierros retorcidos. Es vergonzoso que más de $20.000 millones invertidos en Girón jamás hayan servido para mejorar las condiciones del transporte público a ese municipio, cuyos habitantes sufren todos los días atascos tremendos en hora pico para llegar a Bucaramanga y una altísima tasa de accidentalidad.
Ni un solo día operó como portal y ni siquiera como estación multimodal. Lo construido no acogió el diseño inicial que incluía otros servicios en los predios vecinos, nunca se pidieron los buses necesarios para alimentarlo ni se implementó el sistema de recaudo y control; solo era un edificio gris con un parqueadero lleno de buses destartalados (muchos cuestionamos qué hacían esos vehículos de un particular en un predio público), sin ningún uso, ni vigilancia, ni cuidado alguno. Por casi 8 años ha estado abandonado y, por supuesto, era un bocatto di cardenale para los amigos de lo ajeno que sí han demostrado su gran capacidad de acción.
Algo similar o quizás más triste ocurre con PQP. Recordemos que el diseño financiero inicial destinaba más del 11% de cada pasaje para esta obra (una de las causas del desbalance del servicio, reduciendo la remuneración a la operación de transporte) prevista como el corazón del SITM, pero ya todos sabemos el desastre de ese contrato y la deuda impagable que representa. En contraste, es uno de los lotes más valiosos y visibles del área metropolitana, pero en su interior solo hay maleza y desechos, quejas de los vecinos por la inseguridad que representa y un botín disponible para quienes pretenden terminar de desvalijarlo. Parece increíble que no podamos desarrollarlo cumpliendo alguna labor para el transporte (probablemente una estación multimodal), ofreciendo otras alternativas institucionales o comerciales.
El portal del norte en Bucaramanga no está exento. Operaba como parqueadero de los buses alquilados por unos meses y de los de la empresa de transporte colectivo que presta servicios en la zona. La enorme infraestructura nunca ha tenido comportamiento de portal del sistema masivo y algún día la vi dedicada a una feria empresarial o algo así.
En suma, ninguno ha operado para lo que se adquirió y/o construyó y su deterioro exige que ya se tomen decisiones definitivas. Si al menos viéramos un análisis de alternativas sería medianamente esperanzador, pero solo conocemos noticias de posibles sanciones a los funcionarios responsables, por negligencia. Jamás hemos tenido portales del SITM, pero esos lotes y edificios para algo deben servir y amerita una discusión seria sobre los riesgos de su abandono y el daño fiscal que representa.












