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Jairo Puente Bruges
Miércoles 07 de mayo de 2014 - 12:01 AM

Venenos asociados al gas de esquisto

Publicado por: Jairo Puentes Bruges

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En junio 19 del año pasado me había referido –en este espacio- a los problemas asociados a la explotación de gas de esquisto (shale gas), ya que el gobierno colombiano anunció proyectos para extraer este hidrocarburo no convencional. Su desarrollo implica la perforación de pozos profundos para “inyectar agua con arena y aditivos químicos de alta toxicidad, para fracturar hidráulicamente (Fracking) la roca madre y así extraer el gas”. Advertía que uno de los problemas detectados es que “existen graves riesgos de contaminación de aguas subterráneas”. Por lo anterior y otros motivos (como su potencial de generar sismos), está prohibido en algunos países europeos que aplican el Principio de Precaución. Principio que, aunque hace parte de la legislación de muchos países (en Colombia en la Ley 99/93), son pocos los que realmente lo toman en serio.

Uno de los países donde se ha desarrollado ampliamente este tipo de explotaciones es los Estados Unidos, donde se han registrado protestas y demandas en los últimos años. Una de estas demandas fue fallada el pasado 22 de abril por un tribunal, a favor de una familia víctima de estas explotaciones. En caso de ser confirmado este fallo por segunda instancia, podría tener impredecibles implicaciones para el desarrollo de futuros proyectos en países que se abastecen de este recurso fósil.

La familia de Robert y Liza Parr empezó a padecer –desde el año 2008- de migrañas, vómitos, salpullidos, hemorragias y fiebres. En el 2011, la familia demandó a la petrolera Aruba Petroleum, que fue condenada este año a pagarle 2,9 millones de dólares a los Parr, pues el tribunal concluyó que sus enfermedades estaban relacionadas con la operación de 22 pozos de extracción de gas de esquisto, que se encuentran cerca a la casa familiar y a las de otros afectados. Análisis realizados en la sangre de esta familia detectaron la presencia de diferentes tóxicos, similares a los usados por la petrolera que, al parecer, contaminaron el agua del pozo familiar y el aire que respiraban. La demanda de los Parr no es la única, pues miles de personas se consideran hoy afectadas por las extracciones de gas y petróleo de esquisto.

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