Ha quebrado nuestra paciencia. Tenemos que salir a las calles a protestar ya lo hicimos en el pasado, reclamemos por lo nuestro, por nuestra seguridad.

Muchos lo han hecho, con la esperanza de que solo faltan 14 meses. La realidad es otra, cuando el mismo gobierno encarnado en su presidente Petro, invita a su pueblo a salir a las calles, a enfrentar a quienes se oponen a sus “cambios” y concretamente a los Senadores, porque no acepta que le nieguen sus locuras y que se vayan contra ellos, la orden es matar.
Y lo acabamos de ver en el atentado contra Miguel Uribe Turbay, un joven de 39 años, que guardó su dolor en su alma por lo que le ha tocado vivir, como el asesinato de su madre Diana Turbay, en 1991, época escabrosa que vivimos, siempre quería ir en busca de una patria nueva, donde todos caben, para así vivir sin zozobra, también igualitaria y con una paz real, sin distingos políticos, ni credos, y religiones.
Un Joven brillante que ha logrado destacarse en el Congreso de la República como Senador, para que hora otro joven, de 15 años atente contra su vida, que triste el camino al abismo en que nos llevan.

Bien claro está el odio que destila este gobierno, y el plan de ir por una clase dirigente, no solo la política, también la empresarial, aquí ni los pequeños se salvan, irá repartido a diestra y siniestra, para lograr su fin: acabar con el Estado de derecho y con la democracia libre de nuestro país, bajo la mirada miope de quienes tienen que ponerle freno, vemos a un congreso inoperante. La Cámara de Representantes tiene en sus manos la talanquera, pero no se sabe si el temor o aquellos dineros ilícitos que se mueven, están cumpliendo su tarea.
Es ridículo como Petro ha respondido al clamor del mundo por el aleve atentado a Miguel Uribe, a quien llamó, árabe por su madre y su abuelo, sin mostrar que hay remordimiento en su chiflado discurso, se reconoce el estado mental en que se encuentra.
Su ex ministro de relaciones exteriores Álvaro Leyva Durán en carta al presidente Petro es contundente, en mostrar el estado físico y mental de nuestro mandatario, y le recuerda que tuvieron que lavar con manguera sus cagadas, no en las que nos ha metido, sino las de la mierda en sus calzoncillos. Que pena porque esto es de pleno conocimiento en el mundo.

Yo compadezco a la ministra Laura Sarabia, todo lo que le ha tocado para sacarlo de todos los atolladeros en que se mete, su lealtad a él es inquebrantable, como su paciencia, merece que le den la Cruz de Boyacá.
Ha quebrado nuestra paciencia. Tenemos que salir a las calles a protestar ya lo hicimos en el pasado, reclamemos por lo nuestro, por nuestra seguridad, porque se cumpla la constitución que ahora están pisoteando. je, per











