Vale la pena recordarles a los precandidatos que han manifestado estar de acuerdo con la utilización del fracking para aumentar la producción de petróleo y gas que estos procesos consumen mucha agua y generan residuos líquidos tóxicos.

En los debates de los precandidatos presidenciales uno de los temas tratados es el relacionado con el uso de la fracturación hidráulica (fracking) en la producción de petróleo y gas. El fracking es una operación no convencional diferente a la explotación tradicional de combustibles fósiles. En el fracking se inyectan -a alta presión- agua, productos químicos y arena para fracturar la roca y liberar petróleo y gas.
Vale la pena recordarles a los precandidatos que han manifestado estar de acuerdo con la utilización del fracking para aumentar la producción de petróleo y gas que estos procesos consumen mucha agua y energía y generan residuos líquidos tóxicos que contaminan aguas superficiales y subterráneas. Incluso algunos estudios han relacionado el fracking con el aumento de sismos, inducidos por aguas residuales y otros trastornos. Además, se generan gases de invernadero que agudizan la crisis climática y se liberan sustancias radioactivas y otras al aire que respiramos. Por lo mismo, estos procesos generan graves efectos sobre la naturaleza y la salud humana. En columnas anteriores he citado fuentes acreditadas que confirman estos y otros problemas que han llevado a su prohibición en algunos países.
El Instituto Nacional de Ciencias de la Salud Ambiental (NIEHS) de Estados Unidos señala: 1. “Un estudio encontró que los niños que, al nacer, residían a menos de 2 kilómetros de un pozo para el desarrollo de petróleo y gas no convencionales tenían casi el doble de probabilidades de desarrollar leucemia (cáncer) infantil”. 2. “Un estudio vinculó los riesgos cardiovasculares con la explotación de gas natural no convencional. Halló un aumento en las tasas de hospitalización por infarto agudo de miocardio, entre hombres de mediana edad y mayores, y mujeres mayores en Pensilvania”.

3. “Investigadores descubrieron que las mujeres embarazadas que vivían cerca de pozos activos de petróleo y gas tenían una mayor probabilidad de tener bebés con bajo peso al nacer. Nacer con bajo peso o con un peso pequeño para la edad gestacional puede afectar el desarrollo y la salud futura de los niños”. 4. “Un estudio de mujeres que viven cerca de sitios de fracturación hidráulica en el área de Barnett Shale en Texas encontró un riesgo de parto prematuro extremo”.
5. “En un estudio de casi 24.000 pacientes en el centro y noreste de Pensilvania, el desarrollo de gas natural no convencional se asoció con síntomas nasales y sinusales, dolor de cabeza por migraña y altos niveles de fatiga “. 6. “Un estudio (JAMA Internal Medicine), evaluó el riesgo de agravamiento del asma en más de 35,000 pacientes asmáticos que vivían cerca de zonas de explotación de gas natural no convencional en Pensilvania”. Dicha actividad fue asociada “con una mayor probabilidad de asma leve, moderada y grave”.









