Publicado por: Jorge Guzmán
El primer gobierno de izquierda en Colombia inició y la generación de consensos con un equipo diverso que el presidente está conformando tendrá como reto establecer lineamientos de política pública homogénea frente a temas estructurales como el modelo de desarrollo económico, la disminución de la desigualdad y la obtención de recursos para su financiación.
El gabinete y los cargos importantes que hasta la fecha ha designado el presidente se pueden analizar en tres grupos: primero, unos nombramientos que dieron tranquilidad y confianza a la gran mayoría de colombianos, los mercados e inversionistas; en este grupo se destaca al Ministro de Hacienda, José Antonio Ocampo. Segundo, designaciones de personas que reflejan la multiculturalidad de nuestro país, como es el caso del Embajador de Colombia en Washington, primer afrocolombiano en ocupar este cargo y la representante ante Naciones Unidas, la líder indígena Leonor Zalabata. Y finalmente, un grupo de nombramientos que están muy alienados a las reformas de izquierda que el presidente prometió en campaña. Este equipo diverso tendrá como desafío generar consensos frente a las reformas estructurales que el presidente Petro prometió en campaña.
El ministro Ocampo ha explicado claramente los retos que tiene la nueva administración en torno a la implementación de una política de desarrollo productivo con enfoque regional (reindustrialización), que debe estar acompañada de una inversión en ciencia y tecnología y una agenda social para disminuir la desigualdad, las brechas sociales y regionales, y la polarización, bajo un marco fiscal sostenible. La presentación de la reforma tributaria en tiempo récord generará una discusión política nacional, que deberá ser aprobada por un Congreso que ya cuenta con mayorías oficialistas.
Existen además temas complejos en los cuales debemos esperar los lineamientos de política pública y la manera de proceder por parte de esta administración, tales como: la profundización de la transición energética sin perder los recursos originados por el petróleo y el gas en el corto plazo; el diseño de programas estructurales, más que asistencialistas, que disminuyan la desigualdad y la pobreza; y la búsqueda de una paz en un marco legal que incluya las bandas criminales.










