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José Félix Lafaurie
Domingo 26 de mayo de 2013 - 12:01 AM

¿Por el continuismo…?

Publicado por: Jose Félix Lafaurie

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En Casa de Nariño la campaña por las elecciones 2014-2018 empezó hace meses. No obstante, la confirmación en “código morse” de la candidatura del Presidente, deja otros bemoles más protuberantes. El “continuismo de las políticas” –esguince que usó Santos para bajarle la temperatura a su reelección–, puede leerse también como la oportunidad para asegurarle a las Farc el tiempo indefinido que demanda el proceso de La Habana. Rompe el límite para negociar hasta “noviembre” y se convierte en “rehén” de la guerrilla que, ahora tiene entre manos su triunfo o derrota.

Tras estos erráticos pasos, la pregunta es cuánto más puede flexibilizar el Presidente su postura en Cuba para alcanzar la reelección. Porque hasta donde sabemos, la “lista de mercado” de las Farc –cifrada en más de un centenar de exigencias, sólo para el primer punto del desarrollo rural integral–, ha sido ampliamente revisada, según Iván Márquez. Pero, por supuesto, no se ve humo blanco, porque aún les falta llenar la canasta. Por eso, la decisión del Presidente “libera” las negociaciones de “presiones innecesarias de tiempo… para construir un buen tratado de paz”, en palabras de Rodrigo Granda. Aunque la cuenta, en términos reales no va por 6 meses, sino por 3 años. Pero quieren mayores ganancias, incluso por fuera de la agenda, como la “reforma” a las fuerzas armadas.

Ahí es donde entra a jugar el aval a la reelección que otorgó el Canciller de las Farc. Un hábil favor político que no será gratuito y puede salirle costoso al país, en especial a la ruralidad. A fin de cuentas, el gobierno adelgazó tanto la línea limítrofe entre su deber de gobernar y su dependencia de los diálogos para reelegirse, que nadie sabe qué pueda pasar en el último tercio de esta administración y, peor aún, en una eventual prolongación de las negociaciones por 4 años más. El real anhelo de paz, parece haber sido confundido con un cheque en blanco para girar todo a favor de los victimarios y eso no ha pasado desapercibido para los colombianos. Pero además, la opinión podría pasarle factura al gobierno, justamente por haber abocado una negociación con un grupo narcoterrorista, que no estaba incluida en su pasado proyecto de campaña y por el que no fue electo.

El anuncio de la reelección o del continuismo de las políticas, abre el abanico de las preferencias sobre las cuales tendremos que manifestarnos 47 millones de colombianos en las urnas. Pero desde ya la transparencia del proceso nace muerta, ante el oscuro escenario del “intervencionismo electoral” de las Farc. Fatídico inicio de la justa electoral.

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