Publicado por: Juliana Martínez
En tanto institución, es decir, en su posición oficial, la Iglesia Católica ha mostrado una capacidad casi sorprendente de posicionarse del lado equivocado de la historia, sobre todo en lo que a derechos y libertades se refiere.
Por ejemplo, se opuso a la independencia, la educación pública y la libertad de cultos. También estuvo en contra del reconocimiento de los hijos nacidos fuera del matrimonio católico, la patria potestad compartida, el matrimonio civil y el divorcio.
Además, La Iglesia se ha opuesto constante y vehementemente a los derechos de las mujeres. Si por la Iglesia fuera, no podríamos votar, estudiar, trabajar, ocupar cargos públicos, y, hasta el sol de hoy, tampoco podríamos usar pastillas anticonceptivas ni condones.
Como si esto fuera poco, la Iglesia ha encubierto miles de casos de abuso sexual y violaciones de menores, protegiendo a un sinnúmero de curas pederastas. Y, lo que es peor, lo sigue haciendo.
En este contexto no sorprende que el lunes pasado el Vaticano se haya posicionado una vez más del lado equivocado de la historia al publicar una “nota aclaratoria” en la que reitera su oposición a las relaciones entre personas del mismo sexo.
Afortunadamente la realidad es más diversa e incluyente de lo que lo que los jerarcas eclesiásticos quisieran, pues siempre ha habido, y seguirá habiendo, quienes practican su fe al tiempo que luchan por los derechos y la dignidad propia y de los demás.
Le guste o no le guste a la jerarquía, hay millones de personas que son abierta y orgullosamente LGBT y católicas, y no van a permitir que los prejuicios les impidan ser plenamente ninguna de las dos.
También hay cada vez más madres que rezan el rosario con su hijo gay y su pareja; padres que van a misa con su hija lesbiana; hermanos que en sus oraciones piden por la salud y el bienestar de su hermana trans.
Todas estas personas nos demuestran que la equidad y la fe no tienen por qué estar reñidas, y que quienes nos dicen lo contrario lo hacen porque la desigualdad los beneficia y protege.











