Publicado por: Leonidas Gómez-Gómez
El salto adelante que dieron Inglaterra, Japón, Francia, Alemania, Italia, Rusia, Canadá y Estados Unidos para convertirse en los ocho países más ricos del mundo se debe a la protección que sus gobiernos dieron a la industria nacional frente a la competencia extranjera y a una legislación tributaria proporcional a las utilidades de cada empresa.
El crecimiento económico inglés despegó cuando el gobierno restringió las importaciones mediante aranceles deliberadamente altos para proteger su siderúrgica, la producción de paños, cereales, granos y té. Estados Unidos aplica un impuesto escalonado del 15 al 35% según las utilidades de cada empresa (ver Tablas de la FED). Las dos palancas que han sacado a los países del subdesarrollo han sido y seguirán siendo: protección de la producción nacional y justicia tributaria. La clase empresarial sin el apoyo del Estado jamás podrá salir adelante ni contribuir con el desarrollo del país.
Lamentablemente, uno tras otro, los gobiernos de Colombia actúan en contravía de la experiencia de los países exitosos. No incentivan la investigación, la tecnología ni la rentabilidad de la producción nacional pero sí la enfrentan con importaciones contra las cuales es cada vez más difícil competir porque vienen subsidiadas desde sus países de origen y tienen las ventajas propias de las economías de escala.
Y como si fuera poco, a la altísima carga tributaria existente, se le agregará la nueva Reforma Tributaria que pretende rebajar el porcentaje de impuesto a los monopolios, las multinacionales y los bancos, y subírselos a la pequeña y mediana industria para igualarlos de manera que a empresas como Claro de Carlos Slim, el multimillonario mexicano que monopoliza las telecomunicaciones colombianas, se le liquidarán sus impuestos con el mismo porcentaje que a un taller de calzado del barrio Gaitán de Bucaramanga.
Quedan por analizar en una próxima columna el incremento al IVA, a las pensiones y a todo lo que configura la tormenta perfecta en este país gobernado exactamente al revés de la lógica y del modelo de las naciones avanzadas.











