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Movimiento Cívico Conciencia Ciudadana
Jueves 16 de mayo de 2024 - 01:00 AM

La esperanza se abre al futuro

Columna de opinión del Movimiento Cívico Conciencia Ciudadana

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El miedo y la mentira han sido instrumentos de dominación de los sectores más retardatarios de la sociedad colombiana, práctica que ha profundizado el odio hacia el otro, a quien piensa diferente, y que impiden además la consolidación de una paz duradera y el desarrollo de cualquier intento de reformas sociales en un país tan desigual como el nuestro. La codicia, el acaparamiento de tierras y la corrupción, son la expresión de una clase que ha esquilmado el Estado por más de un siglo, sumiendo a millones de colombianos en la pobreza.

Hoy para sobrevivir y continuar necesitamos de la esperanza. Solo la esperanza entraña una expresión del nosotros, del colectivo como forma de movilización social, frente al individualismo que promueven los dueños del poder. La esperanza nos une y nos reconcilia. Genera la fortaleza para avanzar en la construcción de un futuro que nos beneficie a todos.

La esperanza nace en la piel de los hombres y mujeres que viven la realidad del país. Se encuba al interior de la razón y se expresa en las palabras que demuestran la posibilidad de soñar, de encontrar caminos, resistir y defender nuestros propios derechos como ciudadanos del mundo y de un Estado Social de Derecho en cuya Constitución Política, en el Artículo Tercero, define que, “La soberanía reside exclusivamente en el pueblo, del cual emana el poder público”.

El hecho de tener hoy el primer gobierno de izquierda, ha sido para los dueños del poder la peor desgracia. No entienden ni podrán entender las dinámicas de la democracia, que permiten que por voto popular lleguen a gobernar tendencias que promuevan el respeto a la vida, a la dignidad humana, promuevan la prosperidad general y recuperen los derechos a la salud, las pensiones, el trabajo, a la educación de calidad y a una vida digna.

Petro en su campaña, revivió la esperanza que guardaban millones de colombianos. Se abrieron las puertas de los sueños, que deambularon, por esa otra Colombia, olvidada por el Estado y que vivía en medio de la muerte. Así, se caminó por el país de la pobreza, de los jóvenes sin oportunidades y de sectores de clase media que asimilaron el discurso como alternativa real de poder. Hoy después de más de un año como jefe de Estado, a pesar de las dificultades que buscan bloquear por todos los medios la posibilidad de los cambios que necesita el país, el Presidente camina por el territorio y siente que en las expresiones de las comunidades, brilla esa luz de esperanza que siempre lo ha acompañado, que guía y da sentido a sus acciones de justicia social y de paz.

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