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Puno Ardila
Lunes 30 de junio de 2025 - 01:00 AM

Juegos peligrosos

Es fácil publicar información sin contrastar las fuentes y estigmatizar a diestra y siniestra, solo porque lo consideran culpable de no pensar como ellos.

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Hay en las redes sociales unos juegos bastante curiosos, que buscan alimentar el algoritmo mediante la interacción y el “me gusta”. En la vida real, una madre reprocha a su hija adolescente por su embarazo, y porque no sabe siquiera quién es el padre; la chica hace pataleta porque es absurdo terminar embarazada en el juego de la ruleta (las chicas, en círculo, son penetradas por chicos que van rotando), porque es solo eso, un juego.

Pues sí, son solo juegos del mundo irreal donde se crían y viven los pobladores de este mundo real. Allá todo puede ser diversión y fantasía, y se puede jugar a ser héroe, miliciano, francotirador asesino, dietista, político rabioso, y periodista, y hasta opinador, y tener muchos, muchos seguidores. Sí, “solo son juegos” en la mátrix, pero en el mundo real aquellos juegos orientan el comercio, y aquel otro, tan “inocente”, puede terminar en un embarazo. Estos juegos terminan en situaciones reales complicadas, en enfermedades reales y en desnutrición real, en combates reales y hasta en muertes reales.

Desde que las redes sociales les dieron «derecho de hablar a legiones de idiotas», como dijo Umberto Eco, se preguntan por qué la chica resulta embarazada, y jugadores como tanto “influencer” y como Daniel Samper Ospina, Victoria Eugenia Dávila, Luis Carlos Vélez, Felipe Zuleta y Néstor Morales, entre muchos otros, resultan preguntándose ¿cómo así?; ¿por qué estamos volviendo a la violencia?; ¿qué es lo que pasa?; ¿por qué hay disparos?; ¿por qué a Miguel Uribe y no a los demás?; ¿por qué? Porque ellos creen que el juego es atizar el fuego, y que no tiene que pasar nada porque es solo eso, un juego. No ven que jugar a publicar mensajes y a manipular situaciones y a disparar opiniones sin fundamento puede hacer que las personas que reciben esos mensajes conviertan la broma o el sarcasmo o el disparo verbal en disparos de plomo. Ese es el problema.

Cualquiera se arroga el derecho de convertirse en “periodista”, incluso cuando no hay preparación para ello, o cuando —como dice Antonio Morales Riveira— «solo se publica su opinión y la línea política e ideológica de su medio, que está bien, pero se presenta como si fuera un texto informativo, como si fuera noticia». Es fácil publicar información sin contrastar las fuentes y estigmatizar a diestra y siniestra, solo porque lo consideran culpable de no pensar como ellos. Fácil, pero muy peligroso; es un juego con fuego. Lo peor de todo es que la gente les cree a estos jugadores, y, peor aún, eso es lo que gusta.

Mensæ tegumentum. Adiós, apreciado y admirado Miguel Ángel Pedraza. Muy poco tiempo para conocerlo; el resto de vida para recordarlo.

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