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Raúl Pacheco
Sábado 15 de junio de 2013 - 12:01 AM

Grandes pechos, amplias caderas

Publicado por: Raul Pacheco

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Hay dos maneras de contar una historia: el relato o la narración. El relato se hace en tiempo pasado y no se detiene en el detalle, tanto del personaje como de las circunstancias. En cambio la narración se hace en tiempo presente y se echa mano de todo lo que ve el narrador.

En el caso de Mo Yan la narración es cinematográfica. Parece más bien un camarógrafo que un escritor. La cámara se detiene ante los personajes, los mira por aquí y por allá, explora ángulos. No pierde detalle . Es un permanente paneo . Así como no se adentra en el interior de los personajes si los retrata físicamente y va desenvolviendo la tela, que como una araña se desplaza contando la historia.

La historia es la de la China desde el año de 1.939 y va hasta los años 90, pasando por la guerra con Japón para luego entrar en el periodo de la revolución comunista con Mao a la cabeza, la revolución cultural y la entrada a la época Deng. Se ve el paso de la China rural a la industrial, el paso de lo rural a lo urbano, etapa que hace tiempo superó occidente y concretamente los países latinoamericanos y se vio reflejado en su literatura.

Pero la novela no es histórica y ahí está su valor precisamente, pues en nada se vale de los la historia oficial sino que relata la historia privada de la China que evoluciona al ritmo de los tiempos. Para eso se vale de la familia Sanguan, una familia de provincia que soporta todos los rigores de los cambios.

Una familia amplia, representativa de la sobrepoblación china. Y precisamente aparecen sus nombres como hermana tres, o cuatro o cinco, en una familia compuesta de siete mujeres y un solo hombre, cuando la cultura y la política china privilegian al varón. De tal manera que para la familia Sanguan es una calamidad el que esté compuesta de puras mujeres. Pero la figura central es la madre, inmensamente corajuda que se enfrenta a toda clase de calamidades y desafíos. El narrador principal es Jington, quien desde el pecho materno va contando lo que ocurre a su alrededor. Y su característica principal es la fijación en el pecho materno, pues nunca dejará su adicción al pecho de una mujer, no con fines lascivos, sinos alimentarios.

Continúa en raulpachecoblanco.blogspot.com.

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