jueves 01 de octubre de 2020 - 12:00 AM

La flor del café

Agreguemos valor para pasar de ser productores de materias primas a transformadores y sigamos produciendo cafés orgánicos...
Escuchar este artículo
Image
Columna de
Víctor Solano

‘La flor del café’ fue una de las primeras y únicas zarzuelas que se han escrito en Colombia. Fue obra de Daniel Villarreal y Miguel Durán López, presentada en 1935. Que se haya escrito una obra así en el país en esa época da cuenta de lo que ha representado el grano para nuestra nación. Hoy, cuando se celebra el Día Internacional del Café, vale la pena pensar qué hacer para insertarnos con más valor en esa industria.

Colombia le debe mucho al café. Durante años, como en las zarzuelas, fuimos una voz cantante en cantidad y hoy lo seguimos siendo en calidad. Vietnam le arrebató el segundo lugar entre los productores en un lucrativo mercado en el que a diario se consumen aproximadamente 3.000 millones de tazas en el mundo.

No obstante, en los últimos 20 años la caficultura ha venido perdiendo trascendencia económica en todo el mundo porque su productividad ha decaído y eso ha redundando en el empobrecimiento de los caficultores.

Entre tanto, Alemania y Suiza se han sostenido con fuerza en los primeros lugares del ranking exportador a pesar de no producir un solo grano, pero le compran la materia prima a países como el nuestro. ¿Su gracia? Añadirle valor con procesos como el tostado y la aromatización, en los que Colombia podría ser más competitivo si industrializa sus procesos ya que cuenta con los recursos energéticos para lograrlo: Electricidad y agua abundante.

Hay que hacer un esfuerzo importante para fortalecer instituciones como Cenicafé, el centro de investigación y desarrollo para el grano y así seguir mejorando las condiciones de suelos, fertilización e inmunización. Si se usa más inteligencia artificial y Big Data aceleraríamos estas dinámicas y otras como la microsegmentación de las tendencias de consumo.

Agreguemos valor para pasar de ser productores de materias primas a transformadores y sigamos produciendo cafés orgánicos para que el consumidor de alto nivel pueda rastrear su trazabilidad.

La econometría sugiere que la actividad cafetera puede impactar más el crecimiento económico que la minería al emplear a más personas y activar otras cadenas de valor vía emprendimientos digitales y de Economía Naranja.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
Otras columnas
Comentarios
Comente con Facebook
Vanguardia no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad