Este momento favorable no debe llevarnos a la simple complacencia, sino conducirnos hacia la búsqueda de metas cada vez más ambiciosas, entre otras cosas porque Santander tiene la oportunidad de consolidarse como una región no solo agroexportadora, sino también innovadora.
Publicado por: Editorial
Las buenas noticias económicas son siempre motivo de celebración, y en Santander, afortunadamente, estas se están repitiendo con frecuencia y en sectores muy importantes, pues según los últimos reportes de la Cámara de Comercio de Bucaramanga, las exportaciones no minero energéticas del departamento casi se duplicaron en el primer trimestre del año, alcanzando una cifra récord que supera los 159 millones de dólares. Este crecimiento, cercano al 85% en comparación con el mismo periodo del año anterior, no solo refleja la resiliencia de nuestra economía, sino también la capacidad de innovación y adaptación de los empresarios santandereanos.
Lo más destacable de este desempeño no es solo el aumento en volumen, sino la diversificación tanto de productos como de mercados. Tradicionalmente, Estados Unidos ha sido el principal destino de nuestras exportaciones, y sigue siéndolo, pero ahora Asia y África han emergido en nuestro horizonte económico como mercados con gran proyección. Productos como la carne, el ganado en pie y el cacao, están abriendo puertas en países como Egipto, Malasia e incluso China, que recientemente habilitó la importación de carne colombiana y que representa un destino prometedor para Santander.
Este dinamismo exportador no es espontáneo, ni se da por simple casualidad, sino que es el resultado de varios años de esfuerzos concertados, como el Global Plan Santander, una iniciativa que desde 2019 ha buscado ir más allá de la dependencia del petróleo para promover sectores que, incluso, aporten un mayor valor agregado. Hoy, ese objetivo comienza a dar frutos, pues las exportaciones no minero energéticas ya representan más del 50% del total, y en los primeros meses de 2025 llegaron incluso al 77%. Es un cambio estructural que habla de una economía más equilibrada y con mayor potencial de crecimiento sostenible.
Sin embargo, así como las buenas noticias deben alegrarnos, este momento favorable no debe llevarnos a la simple complacencia, sino conducirnos hacia la búsqueda de metas cada vez más ambiciosas, entre otras cosas porque Santander tiene la oportunidad de consolidarse como una región no solo agroexportadora, sino también innovadora. Sectores como el tecnológico, la industria 4.0 y los servicios especializados pueden ser los próximos protagonistas de nuestra economía. La base ya está puesta, con una oferta exportadora diversa, empresarios con visión global y una institucionalidad cada vez más convencida y dirigida hacia el objetivo de la internacionalización.
Ubicados ya en este punto, no solo debemos tratar de mantenernos aquí, sino afrontar el reto de seguir fortaleciendo lo que funciona, mientras exploramos nuevos horizontes, como pueden ser los de invertir en tecnología, formación de talento y plantear cada vez más alianzas estratégicas que será una de las claves para no quedarnos atrás en un mundo que avanza hacia la digitalización y la sostenibilidad.
Santander tiene lo necesario para ser protagonista de esa transformación. Solo hace falta creer en el potencial que ya estamos demostrando y actuar con la audacia que el momento exige. Estamos ante una recuperación económica que, bien aprovechada en este momento, nos hace pensar que lo mejor está por venir.











