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Editorial
Miércoles 28 de mayo de 2025 - 12:00 AM

Abandono e indigencia en “El Centro” de la ciudad

“El Centro” de Bucaramanga no es, como en muchas ciudades del mundo, una zona potencializada para los negocios y el turismo, sino que aquí los comerciantes lidian a diario con basuras acumuladas, rincones convertidos en letrinas y la presencia de personas bajo los efectos de sustancias alucinógenas.

Publicado por: Editorial

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Desde hace varias décadas, Bucaramanga se convirtió en un lugar de recepción de personas en condición de calle, debido, decían las autoridades de entonces, al espíritu solidario y hospitalario de los ciudadanos, pero lo que estamos viendo hoy en “El Centro” de la ciudad ha tomado unas proporciones nunca vistas y se ha convertido en el reflejo de una crisis que exige acciones inmediatas.

Las calles que antes auspiciaron la actividad comercial, el tránsito de familias y el ritmo de la vida urbana, hoy son más el escenario de un drama humano que crece sin control. Personas en condición de calle han ocupado aceras, parques, entradas de empresas y locales comerciales, transformando el espacio público en un paisaje de desesperanza. Pero este es un problema que nos toca a todos como sociedad, y sobre todo, a las autoridades que deben actuar con urgencia y humanidad.

“El Centro” de Bucaramanga no es, como en muchas ciudades del mundo, una zona potencializada para los negocios y el turismo, sino que aquí los comerciantes lidian a diario con basuras acumuladas, rincones convertidos en letrinas y la presencia de personas bajo los efectos de sustancias alucinógenas, cuyo estado de vulnerabilidad los lleva a situaciones de riesgo para sí mismos y para otros. Los residentes evitan salir de noche, las familias se alejan de los parques y los visitantes miran con desconfianza un lugar que debería ser símbolo de encuentro, no de abandono.

Debe quedar perfectamente claro que no se debe criminalizar a quienes, por circunstancias extremas, han terminado en la calle. La solución no está en la represión ni en el destierro, sino en políticas públicas que identifiquen y enfrenten las raíces de problemas como la mendicidad, el consumo de drogas y la indigencia en general, que, finalmente, son consecuencias de un Estado que ha fallado en proteger a sus ciudadanos más vulnerables.

Las autoridades locales deben ir más allá de las brigadas esporádicas o los ‘operativos de limpieza’, que muchas veces se convierten en el amparo para la acción impune de quienes pretenden acabar el problema mediante la violencia extrema. Se necesitan centros de rehabilitación con capacidad real, programas de reintegración laboral y, sobre todo, un enfoque integral que ataque la pobreza, la salud mental y la exclusión.

Bucaramanga no puede permitir que su corazón se convierta en un espacio de desolación. Es hora de que la Alcaldía, en coordinación con las entidades sociales, asuma este reto con la seriedad que merece, pues recuperar “El Centro” de la ciudad no es solo una cuestión de orden público, sino un acto de justicia para los comerciantes que ven afectados sus ingresos, para los residentes que reclaman seguridad y para quienes, en condición de calle, merecen una oportunidad para reivindicarse y reintegrarse dignamente a la sociedad.

La indiferencia no puede seguir siendo la actitud frente a este problema. Las quejas de la comunidad son un llamado al que debemos sumarnos todos. La sociedad espera acciones concretas, sostenibles, que lleven a una solución real del problema, siempre desde perspectivas solidarias y sensibles.

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