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Editorial
Miércoles 14 de octubre de 2026 - 01:00 AM

El liderazgo educativo debe ser un esfuerzo regional

Publicado por: Editorial

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Los resultados más recientes de las Pruebas Saber Pro, conocidos a través del análisis del Observatorio de la Universidad Colombiana, confirman que estas instituciones con presencia en el departamento mantienen un desempeño relevante en el contexto nacional. La Universidad Industrial de Santander conserva el primer lugar regional y el puesto 16 entre 250 instituciones, que la ubica entre las tres universidades públicas más importantes del país, lo que no solo merece reconocimiento, sino que demuestra que la UIS ha sabido sostener su nivel a lo largo del tiempo.

Pero detrás de esta exitosa y emblemática universidad hay un conjunto de instituciones de educación superior que también se destacan en algunos campos y, sobre todo, que libran una dura batalla diaria por mantenerse competitivas, muchas veces con recursos limitados y frente a universidades privadas y públicas de otras regiones, consolidadas hace décadas. La Universidad Pontificia Bolivariana, la Universidad Autónoma de Bucaramanga, la Universidad de Santander, la Universidad Cooperativa de Colombia y la Universidad de Investigación y Desarrollo, entre otras, registran avances importantes que reflejan esfuerzos serios, a pesar de las dificultades estructurales que enfrentan algunas de ellas.

El caso de la UNAB es ilustrativo, pues avanzó siete posiciones frente a 2024 y mejoró respecto a 2023. La UDI subió 23 lugares, la UCC, sede Barrancabermeja, escaló 34 posiciones y Comfenalco Santander protagonizó uno de los ascensos más notorios al pasar del puesto 249 al 187. Estos movimientos indican que hay determinación y capacidad de mejorar, que las estrategias pedagógicas y administrativas están dando frutos, abundantes en algunas instituciones, pero también revelan que el punto de partida desde este año muestra una pendiente aún mayor y que ese ascenso se hace cada vez más retador.

No se trata de desconocer los logros de estas universidades, que son varios y muy meritorios, pero es importante dimensionarlos con rigor, pues la clasificación actual muestra el desempeño de quienes presentaron las pruebas, por lo que el índice no es una sentencia definitiva sobre la calidad de los programas, lo que significa que subir o bajar posiciones no equivale necesariamente a mejorar o deteriorar los aprendizajes. Lo que sí es claro es que la mayoría de las universidades de Santander aún están lejos de los primeros lugares nacionales, ocupados por instituciones como la Universidad EIA, los Andes o ICESI, que superan los 183 puntos de promedio.

Santander tiene una tradición educativa reconocida. La calidad de su educación básica, secundaria y superior ha sido destacada en el ámbito nacional y, por épocas, ha ejercido un liderazgo que demuestra que aquí existen capacidades científicas, intelectuales y docentes de primer nivel. Lo que falta es creer más en esas capacidades, fortalecer el área administrativa y traducirlas en inversiones concretas en infraestructura, formación docente, investigación, bienestar estudiantil y acompañamiento académico, cuando menos.

Sin embargo, el empeño no debe ser únicamente escalar posiciones, sino entender que la competencia nacional exige un esfuerzo sostenido y colectivo. Las universidades regionales no pueden seguir luchando en desventaja frente a instituciones que llevan años consolidándose con presupuestos mayores y redes de investigación más robustas. Se necesitan criterios nuevos, más decididos, que fortalezcan a estas instituciones, que reconozcan su papel en la formación de profesionales y en el desarrollo regional.

La UIS ha demostrado que es posible estar en la élite de las universidades colombianas y esto debe entenderse como que las demás universidades santandereanas también pueden hacerlo, pero para lograrlo se requiere, tanto en las públicas como en las privadas, más inversión, más investigación y una apuesta decidida por la calidad en todas las áreas, de manera que todas puedan tomar el impulso necesario para que el progreso sea común y lleguemos a construir un sistema de educación superior regional que sea verdaderamente competitivo en el orden nacional.

Publicado por: Editorial

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