Publicado por: Editorial
El plan que el Instituto Nacional de Vías presentó en Barrancabermeja ante la Comisión Sexta del Senado constituye, sin duda, un reconocimiento explícito de una realidad que Santander ha padecido durante demasiados años, en lo que tiene que ver con el estado de su infraestructura vial, que a las claras se ve que es crítico y, por lo tanto, su recuperación no admite más postergaciones.
La situación, que se ha denunciado por décadas, está ya tan clara, que la misma entidad ha admitido que la ejecución presupuestal de los últimos cuatro años no alcanzó el 47%, en lo que constituye un acto de honestidad institucional que debe valorarse, siempre y cuando sea realmente un punto de partida hacia una etapa de estricto cumplimiento de los compromisos, porque, obviamente, ese reconocimiento, por sí solo, no resuelve nada, pues la situación vial de Santander está sobre diagnosticada y lo que se necesita son cronogramas concretos, partidas suficientes y responsables identificados.
La hoja de ruta anunciada por Invías abarca corredores estratégicos como la vía Yuma, la Transversal del Carare, Curos-Málaga, Los Comuneros y Bucaramanga-Pamplona. Es alentador que se mencione cada uno de estos tramos, pues todos ellos son fundamentales para la competitividad del departamento y para la seguridad de quienes transitan por ellos, pero el documento presentado se queda en el terreno de las intenciones. Se habla de estudios por actualizar, de mesas de trabajo con Ecopetrol y la Gobernación, de vigencias futuras por gestionar y de mecanismos por definir. Son enunciados que, sin fechas y sin montos cerrados, no ofrecen garantía suficiente de ejecución.
El caso de la vía Yuma es ilustrativo. Se informa que entre 2012 y 2023 se invirtieron 122 mil millones de pesos y que aún faltan cuatro kilómetros, pero no se precisa cuándo se resolverá la gestión predial, cuánto costará actualizar los diseños ni cuál será el aporte concreto de cada entidad involucrada. Lo mismo ocurre con la Transversal del Carare, a la que se le reconoce un avance de apenas 15 mil millones en un contrato de 163 mil millones y se anuncia la posibilidad de extender la ejecución hasta 2027, pero no se presentó un plan que acelere las obras. La intención de no dejar perder los recursos es la correcta, aunque será insuficiente si no se traduce en acciones inmediatas.
En la sufrida y siempre postergada carretera Curos-Málaga la situación sigue siendo preocupante. De 67 kilómetros previstos, solo se han intervenido 13, y aunque se detallan avances en puntos críticos como La Julia, el PR 71 y Pangote, la capa de rodadura sigue siendo una meta lejana. Se anuncia la ejecución de 60 mil millones en 2027, pero no se explica cómo se garantizará que ese presupuesto se cumpla ni qué medidas se tomarán para evitar nuevos retrasos. El corredor de Los Comuneros, con sus 452 kilómetros, recibe un contrato de emergencia por 19 mil millones, una cifra que poco entusiasma frente a los 450 mil millones que se requieren para una rehabilitación integral.
El momento político es decisivo. El nuevo gobierno llega con enfoques distintos, funcionarios nuevos y un compromiso declarado con un departamento que fue determinante en su elección, crea unas condiciones favorables y una oportunidad que no puede desperdiciarse, por lo que es hora de que Santander exija que se honre la confianza depositada en las urnas con obras que se liciten, se contraten y se ejecuten.
El incumplimiento a nuestras provincias ha sido demasiado y ha sido la razón por la que se ha profundizado el atraso, al tener unos ritmos de desarrollo demasiado lentos; es por esto que ahora la exigencia es que la hoja de ruta trazada por Invías se convierta en un documento vinculante, con indicadores claros, veeduría ciudadana y cumplimiento estricto, pues solo así Santander podrá pasar de la permanente espera a la reivindicación verdadera.











