En una semana quedaría en firme el proceso de restitución de tierras para varias víctimas del conflicto armado en Santander, quienes regresarían a sus predios en dos meses aproximadamente, tras ser expulsados de sus propiedades por actores armados años atrás. Esta es la primera experiencia de este tipo en Santander.

Publicado por: Julián Amorocho B.
Se trata de tres grupos de campesinos que llegarían a terrenos localizados en los municipios de Betulia, Matanza, Suratá, San Vicente de Chucurí y Landázuri, específicamente en el corregimiento de La India.
El director de la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación, Cnrr, en Santander, David Augusto Peña, aseguró que el proceso está por terminar y "sólo falta la firma" para autorizar la restitución de las tierras.
Para el caso del corregimiento de La India, antes de realizar la reparación, las autoridades informaron que se debe hacer un control, puesto que existe información sobre presunta presencia de actores armados ilegales. Sin embargo, las autoridades están verificando la información, ya que la alerta podría ser antigua.
¿Quiénes son?
La Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación guardó silencio, por medida de seguridad, sobre la identidad de las personas que recibirán tierras. Según datos oficiales, estos núcleos familiares que componen cada uno de los casos se encuentran viviendo actualmente del rebusque, en trabajos como vendedores ambulantes, servicio doméstico, mensajería y oficios varios. Algunos de ellos aún residen en Santander.
A la fecha, la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación en Santander registra 160 reclamos de restitución de tierras, de los cuales 45 están ya individualizados y 12 ya están en la etapa final del proceso.
"Doce casos son muy pocos, pero en la Comisión han sido cuidadosos con la selección, puesto que no hablamos sólo de un individuo: en un caso se puede hablar de 50 familias. Con las autoridades se debe trabajar en medidas preventivas para las víctimas, para evitar que en el retorno sean objeto de amenazas o asesinatos selectivos", advirtió David Augusto Peña.
"No volvería"
Para muchas víctimas del conflicto armado como Augusto Luzardo*, esta estrategia parece otro programa de los muchos que ha tenido que oír del Gobierno Nacional desde 1999, cuando fue desplazado.
Este hombre de 32 años es agricultor, oficio que no sirve de mucho en su trabajo de vigilante de un motel de la capital de Santander, pero que lo ayuda a sobrevivir en una ciudad a la cual llegó sin más referencias.
La búsqueda de Luzardo por recuperar su tierra empieza desde el mismo momento de su desplazamiento, cuando guerrilleros, presuntamente del Frente 21 de las Farc, lo sacaron de su finca ubicada en el Cañón de las Hermosas, Tolima, bastión del Bloque Central de la guerrilla y uno de los puntos donde las autoridades sospechan se esconde 'Alfonso Cano'.
Para Luzardo, sin embargo, la zozobra de la violencia no era desconocida, puesto que algunos años atrás había sufrido la desaparición de su tío, quien fue sacado de su casa en la noche y hasta la fecha no se sabe de su paradero.
Desde el 31 de mayo de ese año, Augusto Luzardo sale de sus tierras, luego de ser declarado objetivo de la guerrilla y desde allí empieza un constante trasegar por oficinas, "del Incoder a Acción Social y de Acción Social al Incoder" buscando ayuda, la cuál aún parece distante.
"Después de 10 años, tengo 33, es mucho tiempo perdido, pero siento que aun puedo hacer cosas por mí y por mi familia", comenta.
A pesar de que en Bucaramanga se siente con mayor seguridad que en Ibagué, donde pasó los primeros dos años después de su desplazamiento, asegura que continuará la tarea de recuperar su tierra y su patrimonio, haciéndolo más por su orgullo como campesino, ya que acepta que "no volvería a la tierra que tengo allá".
*Nombre cambiado a petición de la fuente














