La Corporación Cahucopana alertó sobre las afectaciones a las comunidades campesinas y agromineras del sur de Bolívar. Exigen respuestas urgentes de las autoridades ante las restricciones que completan más de un mes.

Publicado por: Lesly Adriana Cifuentes
Las comunidades campesinas y agromineras de Santa Rosa del Sur, Bolívar, completan 38 días de dificultades por las restricciones al ingreso de combustible y esperan una respuesta de las autoridades. La situación afecta el trabajo en el campo, la minería tradicional y el transporte en las veredas, mientras sus habitantes piden una caravana humanitaria que permita llevar el suministro a la zona.
La alerta fue emitida por la Corporación Acción Humanitaria por la Convivencia y la Paz del Nordeste Antioqueño (Cahucopana), que denunció el deterioro de la situación humanitaria en el sur de Bolívar, especialmente en el corregimiento de La Marizosa y las veredas Santa Fe, La Vega, Mina Seca y Mina Nueva, en jurisdicción de Santa Rosa del Sur.
“Ya son días de bloqueo económico y desabastecimiento de combustible, mientras las comunidades campesinas y agromineras seguimos esperando una respuesta clara de las instituciones del Estado”, señaló la organización en su comunicado.
Las restricciones, atribuidas presuntamente al Clan del Golfo, afectan a familias que dependen de la agricultura y la minería tradicional para obtener sus ingresos. La falta de combustible también dificulta los desplazamientos y el transporte de productos entre las veredas y los centros poblados.

La situación se extiende a otras comunidades rurales del Magdalena Medio antioqueño, en zonas limítrofes con el sur de Bolívar, donde también se han reportado dificultades de abastecimiento.
Habitantes del sur del Bolívar piden una salida humanitaria
Ante este panorama, las comunidades solicitan una caravana humanitaria que facilite el ingreso de combustible y permita atender sus necesidades más urgentes. Para ello, consideran necesario el acompañamiento de organismos humanitarios y entidades estatales que contribuyan a garantizar condiciones de seguridad.
Cahucopana advirtió que el problema va más allá de la escasez de gasolina, pues compromete el sustento de las familias y la continuidad de sus actividades productivas.
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“Las estaciones de combustible que abastecen a distintas veredas y comunidades agromineras cumplen una función fundamental para la vida y la economía de la región. De ellas depende buena parte del trabajo diario, la producción, el transporte y el sustento de cientos de familias que se rebuscan honradamente el pan de cada día”, indicó la organización.

La corporación también cuestionó la falta de respuestas institucionales y pidió a las autoridades atender las necesidades de los habitantes, incluidas las solicitudes que, según aseguran, no han recibido una respuesta efectiva de las personerías municipales.
“Nuestro llamado es humanitario: queremos estar al margen del conflicto. Somos comunidades trabajadoras que no queremos vernos atrapadas en medio de las confrontaciones ni cargar con las consecuencias de una situación que afecta nuestra tranquilidad, nuestra economía y nuestros derechos”, expresó Cahucopana.














