Todos los días, en una pequeña camioneta blanca y en una motocicleta, voluntarios de la Fundación Héroes y Valientes, dedicada a apoyar a pacientes oncológicos pediátricos, recorren las calles del área metropolitana para entregar mercados a las familias que pertenecen a esta institución sin ánimo de lucro.

Publicado por: Claudia Isabel Delgado
Aunque el coronavirus nos cambió la vida a todos, los sentimientos de solidaridad, generosidad y compasión por el otro no se han hecho esperar. Gracias al amor y al espíritu de humanidad de muchos santandereanos, 130 familias que pertenecen a la Fundación Héroes y Valientes y que tienen a sus hijos en tratamientos oncológicos, no han dejado de comer durante la cuarentena.
En cabeza de Silvia Colmenares, estas familias de Bucaramanga, su área metropolitana y otros municipios han experimentado la bendición de contar con el alimento diario.
“Normalmente no entregamos mercados, porque queremos que las familias busquen sus alimentos por medio del trabajo y lo que hacemos es impulsarlos, pero debido a la situación que vivimos a causa del COVID-19 y a las dificultades económicas de muchos hogares, vimos la necesidad de apoyarlos con un mercado semanal”, relata Silvia Colmenares, directora de la Fundación.
Gestos de amor
‘La ruta de la bendición’, como se bautizó la campaña, ha estado activa desde el pasado 22 de marzo y ni un solo día ha dejado de repartir ayudas.
“La campaña se ha mantenido en pie gracias a los padrinos, aquellas familias o personas que con tan solo $50.000 se unen a nosotros y nos dan la posibilidad de comprar alimentos o aquellos que prefieren donarnos en especie. Empezando les entregábamos un bono para que ellos mismos compraran pero no les rendía tanto, por eso decidimos empezar a buscar personas y empresas que nos pudieran apoyar con productos o mercados y nos ha ido mucho mejor”, cuenta Silvia.
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De esta manera se han entregado más de 500 mercados en todo el tiempo que los niños y las familias han permanecido en sus casas, seis mil huevos, 19 bultos de papaya, 200 bandejas de pollo, 90 galletas para el día de la mujer, 60 cajas de la esperanza para celebrar el día del niño, tapabocas, gel antibacterial y caretas de protección.
A las familias que residen en otros municipios la Fundación les hace una transferencia de dinero, para que compren lo que les haga falta.
La ruta no se detiene
Desde las 8:00 de la mañana hasta las 5:00, 6:00 o 7:00 de la noche la ruta de la bendición no para: recoger alimentos, organizar mercados, empacar y llevarlos a cada uno de los hogares, es la tarea de todos los días. “Le puse la ruta de la bendición porque todos los días sale a bendecir esos hogares. Es una bendición contar con los padrinos y los colaboradores, gracias a ellos y a Dios podemos decir que no ha habido una semana en la que no hemos entregado mercados”.
Marley Jhoana Duitama, además de pertenecer a la Fundación y dar la batalla contra el cáncer de su hijo mayor, es la encargada de repartir los mercados.

“La alegría que siento con cada mamita que recibe el mercado, es indescriptible. Saber que el esfuerzo de levantarme todos los días a las 6:00 de la mañana y dejar a mis hijos, vale la pena no tiene precio. Me siento como una heroína, y sé que estamos haciendo las cosas bien”, expresa Marley Jhoana.
En su moto recorre las calles de Bucaramanga, Girón, Floridablanca y Piedecuesta, llevando alegría a sus compañeras de lucha, pues el cáncer las ha convertido en verdaderas guerreras de la vida.
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“Si en mi estaba ayudar, con mucho gusto lo iba a hacer”, agrega Marley Jhoana, quien además es madre soltera.
Jineth Sánchez Arias hace parte del grupo de beneficiarias de la fundación. A ella, su esposo y sus tres hijos no les ha faltado la comida durante la cuarentena.
“Ha sido un beneficio muy grande para nosotros porque yo no trabajo. Ha sido una experiencia muy gratificante. Doña Silvia siempre ha estado muy pendiente de nosotros”, refiere.
A pesar de que ir a tantos lugares es una tarea extenuante, han llegado a las casas de cada paciente oncológico a suplir las necesidades del alimento.

“Ningún niño debería pasar hambre pero uno con cáncer menos, porque no se le pueden bajar las defensas. Además, cuando están en tratamiento les da mucha hambre y comen mucho. La invitación es a que se unan a nuestra causa, los seguimos necesitando. Hasta que los papás no salgan del confinamiento y vuelvan a retomar su vida debemos apoyarlos”, expresa la directora de la Fundación.
Si quiere unirse a esta iniciativa lo puede hacer a través de donaciones en especie o apadrinando una familia con $50.000. Marcando al 3183934241 puede obtener más información.















