Edwin Rojas tiene 31 años y cursa octavo semestre de Trabajo Social en la Universidad Minuto de Dios. Más allá de su rol como estudiante, ha dedicado los últimos años de su vida a transformar su comunidad a través del arte, la cultura y el trabajo colectivo.

Desde hace más de cinco años, se ha convertido en un gestor cultural comprometido con la Comuna 2 de Bucaramanga, donde lidera procesos que buscan generar cambios sostenibles.
Su vocación de liderazgo empezó hace una década, cuando dirigía un grupo juvenil en una iglesia cristiana en su barrio. Ese primer contacto con el servicio comunitario le permitió entender el poder de la organización social como herramienta de transformación. Desde entonces, junto a su actual esposa y familia, no ha dejado de impulsar iniciativas que promuevan el desarrollo humano y la inclusión.

Así nació la Fundación Cultura Arte y Paz (Soy Capaz), una organización que Edwin creó con el sueño de ofrecer un espacio seguro donde los jóvenes pudieran expresarse libremente, sin miedo a ser juzgados o excluidos. El objetivo es claro: formar artistas y líderes culturales en la zona norte de Bucaramanga y llevar ese proceso a otras regiones del país.
Sin embargo, el camino no ha sido fácil. Edwin confiesa que uno de los desafíos más persistentes ha sido la falta de recursos económicos y el difícil acceso a patrocinios. A esto se suma la tarea de cambiar imaginarios dentro del barrio, donde todavía hay quienes creen que los jóvenes no “merecen” acceder a procesos culturales.

El proyecto que lidera no solo busca rescatar los talentos locales y la memoria cultural del territorio, sino también sanar heridas sociales. Lo hace a través de murales que cuentan historias del barrio, danzas folclóricas, urbanas y latinas, obras de teatro y talleres musicales con tamboras que llenan de vida las calles que antes eran sinónimo de olvido.
Una de las iniciativas más significativas es la Ruta de la Transición, una experiencia de turismo comunitario, liderada por Tatiana Quintero, que se realiza cada sábado. Es un recorrido donde la historia, la naturaleza y la cultura se entrelazan para mostrar cómo la comunidad, y especialmente los jóvenes, están escribiendo una nueva narrativa para su territorio.
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“La Transición”, explica Edwin, busca fortalecer el arraigo territorial a través de experiencias con enfoque social y cultural. Forma a jóvenes en la guía turística, historia local, memoria colectiva, hospitalidad y emprendimiento, generando oportunidades de empleo y haciendo visible una riqueza barrial que durante años ha estado invisibilizada.
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Entre sus múltiples apuestas destaca Murgaramanga, una banda musical conformada por 25 jóvenes que experimentan con ritmos populares y percusión de banda marcial. A través de este proceso, liderado por Ronaldo Oviedo y Liced Celis, se fomenta la disciplina, la identidad cultural y el aprovechamiento creativo del tiempo libre.
También está Danza Folclórica Bucaregua, un grupo que investiga y enseña las danzas tradicionales colombianas como forma de conectar a los jóvenes con sus raíces. La puesta en escena no solo forma a los artistas, sino ciudadanos conscientes de su herencia y su rol en la sociedad.

Otro proyecto fundamental es Ludoteca Mi Refugio, coordinado por Anyi Carreño, un espacio lúdico-pedagógico diseñado para el desarrollo integral de la niñez. Allí, el juego se convierte en una herramienta para aprender, crear y crecer, a través de actividades manuales, recreativas y de formación en valores.
Así, Edwin Rojas es un ejemplo de cómo el arte puede ser una herramienta de resistencia, esperanza y construcción colectiva. Su labor, junto a la Fundación Capaz, no sólo embellece el entorno con murales, sino que también crea oportunidades de participación para niños y jóvenes. Estas actividades permiten reconstruir la identidad barrial, fortalecer el sentido de pertenencia y ofrecer alternativas constructivas frente a las problemáticas sociales del territorio.















