Bucaramanga
Lunes 12 de mayo de 2025 - 08:42 AM

Muertes anunciadas: el peligro de los cables sueltos que nadie controla en Bucaramanga

Muchos cables se encuentran enredados y algunos de ellos están sueltos en muchas calles de Bucaramanga, representando un peligro inminente para transeúntes y conductores.

¡Cuidado con los cables! (Foto: Marco Valencia / VANGUARDIA)
¡Cuidado con los cables! (Foto: Marco Valencia / VANGUARDIA)

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Las calles de Bucaramanga se han convertido en un peligroso entramado de peligros invisibles que cuelgan desde lo alto. Cables de servicios públicos —teléfonos, internet, televisión por suscripción— cuelgan a la deriva desde postes, fachadas y cruces viales.

Todos ellos están expuestos a borrascas, al paso de camiones y a la vida cotidiana de miles de ciudadanos que transitan a pie o en sus vehículos. Lo que antes parecía una molestia visual, hoy cobra la forma de una amenaza letal.

Cables, a baja altura. (Foto: Marco Valencia / VANGUARDIA)
Cables, a baja altura. (Foto: Marco Valencia / VANGUARDIA)

La reciente muerte de Diego Fernán Gutiérrez Valderrama, un joven motociclista de apenas 28 años, lo evidencia con dolorosa crudeza. La semana pasada, Diego circulaba por una vía principal del barrio Campohermoso cuando una tractomula, al pasar por el carril contrario, reventó uno de estos cables colgantes. El alambre quedó tensionado y, como una guillotina improvisada, atrapó el cuello del motociclista, provocándole la muerte inmediata y dejando una escena dantesca que marcó a los testigos para siempre.

“Fue una muerte absurda, evitable. ¿Cuántas veces hemos visto esos cables a punto de caer o arrastrándose por el suelo? Nadie hace nada”, dicen los vecinos de ese sector de la Comuna Occidente.

Cables sueltos representan un serio peligro para la comunidad.
Cables sueltos representan un serio peligro para la comunidad.

Lo más alarmante es que este no es un caso aislado. En múltiples sectores de la ciudad -desde barrios residenciales hasta avenidas principales- es común ver cables colgando a baja altura, desgastados, cruzando de poste a poste sin fijación adecuada o enrollados en los árboles.

En algunos casos, incluso llegan a tocar el suelo, donde peatones y motociclistas deben esquivarlos como si se tratara de una carrera de obstáculos.

Cables sueltos hacen que transeúntes se expongan a un serio peligro. (Foto: Marco Valencia / VANGUARDIA)
Cables sueltos hacen que transeúntes se expongan a un serio peligro. (Foto: Marco Valencia / VANGUARDIA)

Pese a las constantes quejas de la ciudadanía, las empresas responsables de estas redes -en su mayoría de telecomunicaciones- no asumen la responsabilidad o simplemente no responden a los reportes ciudadanos.

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Por su parte, la administración municipal parece no tener una estrategia clara ni autoridad efectiva para obligarlas a corregir estas instalaciones defectuosas.

“Estamos hablando de un riesgo permanente para todos. Esto ya no es solo una falta de estética urbana, es un atentado contra la vida”, advierte Luis José García, abogado experto en infraestructura urbana.

A raíz de la tragedia que costó la vida del motociclista referenciado, distintos sectores de la ciudadanía exigen acciones inmediatas: un censo urgente de los puntos críticos, una reglamentación más estricta para las empresas prestadoras de servicios y sanciones contundentes para quienes incumplan los protocolos de instalación y mantenimiento.

Mientras tanto, los cables siguen allí, colgando como trampas invisibles, esperando a su próxima víctima.

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