El peligro sigue ahí, colgando sobre las calles, cruzando aceras, enredado entre postes y fachadas. Así quedó evidenciado hoy, tras una visita técnica hecha por la Alcaldía de Bucaramanga en el barrio Campohermoso.

Aún está presente la tragedia que le arrebató la vida a Diego Fernán, un motociclista que fue decapitado por un cable reventado en el barrio Campohermoso, adscrito a la Comuna 5 de Bucaramanga.
Y, a pesar del horror de los hechos y de las múltiples denuncias hechas por la comunidad, apenas 4 de las 27 empresas responsables de cableado en la zona asistieron hoy al recorrido convocado por la Secretaría de Planeación de Bucaramanga, con el objetivo de inspeccionar y mitigar los peligros latentes que representa esta maraña aérea de conexiones sueltas.

El trayecto, encabezado por la secretaria de Planeación, Lyda Ximena Rodríguez Acevedo, se llevó a cabo sobre la calle 45 de Campohermoso, exactamente en el sector donde se produjo la tragedia del conductor referenciado.
Allí, junto a líderes cívicos, vecinos del sector y unos pocos representantes empresariales, se evidenció una vez más la indolencia de las compañías telemáticas frente al riesgo público que representan sus instalaciones.
“Lo que estamos haciendo es un diagnóstico para identificar los cables en desuso, los que están mal instalados o representan un peligro para los ciudadanos, y poder tomar decisiones concretas. Pero esto no será posible si las empresas no se comprometen”, explicó Claudia Otero Pilonieta, profesional especializada de la Secretaría de Planeación del Municipio.

El caso de Diego Fernán conmocionó a la ciudad. El joven se desplazaba por una de las vías principales del sector de dicho barrio cuando una tractomula reventó, con el techo de su carrocería, uno de los tantos cables colgantes que cruzan de acera a acera. El alambre, tensionado violentamente, se convirtió en una cuchilla que le cercenó el cuello al motociclista, causándole la muerte de forma instantánea.
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La escena, descrita por los testigos como “dantesca”, expuso una realidad ignorada durante años: una red aérea caótica, sin control ni mantenimiento, donde el lucro de unas empresas ha prevalecido sobre la vida y la seguridad de los ciudadanos.
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La visita de hoy, que no es la primera tras el accidente, dejó una sensación de frustración entre los asistentes. “No puede ser que haya que esperar más muertos para que las empresas aparezcan”, expresó una vecina del sector que acompañó la inspección.
Mientras las autoridades locales insisten en aplicar correctivos, la apatía de las entidades que hacen las conexiones deja claro que la tragedia de Diego Fernán puede no ser la última, a menos que se ejerzan acciones firmes, sanciones ejemplares y un control efectivo que priorice la vida por encima del servicio.
El terrible caso de Diego Fernán

- Diego Fernán Gutiérrez Valderrama, un motociclista de 28 años, murió decapitado en un trágico accidente ocurrido en la calle 45 de Bucaramanga.
- El jueves 8 de mayo, hacia las 7:45 a.m., Diego Fernán se desplazaba en sentido oriente-occidente por la calle 45, conduciendo su motocicleta TVS Apache 160, de placas NLO-27D. Sin imaginarlo, metros abajo de la Cárcel Modelo de Bucaramanga encontraría la muerte.
- Un hecho fortuito ocurrió justo mientras atravesaba la vía. Según testigos, una tractomula de gran tamaño, que transitaba en sentido contrario, reventó un cable perteneciente a una empresa de telecomunicaciones. Lo peor ocurrió segundos después, cuando la misma guaya se enrolló en el cuerpo del motociclista y le causó una herida mortal.
- “La mula venía subiendo, reventó un cable, y ese cable, por la misma fuerza, pasó al otro carril. Un motociclista que venía bajando se enredó con él en el cuello”, relató uno de los testigos a Vanguardia y a la Dirección de Tránsito de Bucaramanga.















