El vecindario de esta comuna está preocupado por la proliferación de personas en situación de calle.

Vecinos de la Ciudadela Real de Minas, a través de la columna del Defensor de la Comunidad de Vanguardia, manifestaron su preocupación por el aumento creciente de personas en situación de calle que pernoctan y deambulan en andenes, zonas verdes e incluso frente a unidades residenciales.
En palabras de Julio Alberto Mora, vecino del sector, “el fenómeno ha tomado fuerza en los últimos meses, generando incomodidad, temor e incertidumbre”.
“Uno sale temprano a trabajar y se encuentra con colchones tirados en los andenes, fogatas improvisadas y hasta botellas rotas. Muchos de ellos consumen sustancias alucinógenas o hacen sus necesidades en la calle”, cuenta Lucila Bohada, vecina del sector hace más de 20 años, al tiempo que asegura que en algunas cuadras se ha vuelto común ver dormito estacionadas junto a los muros de conjuntos cerrados.
Los administradores de varias unidades residenciales y comerciantes formales han alertado sobre esta penosa situación y solicitan presencia constante de la Policía Metropolitana de Bucaramanga.
“No es un asunto de rechazo, es una situación social compleja que se nos sale de las manos. Hay personas que duermen frente a las porterías y eso ha generado roces con los residentes”, expresó Renato Arciniegas, vocero de una de las urbanizaciones afectadas.

“Entendemos que la situación obedece a una problemática social, pero es preciso que las autoridades tomen cartas en este asunto”.

Frente a estas denuncias, los voceros de la Alcaldía aseguraron que trabajan en operativos de verificación y jornadas de atención integral a población vulnerable, pero reconocen que los esfuerzos resultan insuficientes ante la magnitud del problema.
“La falta de albergues y programas de inclusión sostenida agrava la permanencia de estas personas en las calles”, indicó un funcionario del Municipio.
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Los habitantes de la Ciudadela Real de Minas solicitan soluciones de fondo y acciones humanitarias, pero también exigen garantías para su tranquilidad.
Entre tanto, las aceras siguen siendo, noche tras noche, refugios improvisados para decenas de ciudadanos que viven a la intemperie.
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Nota de la Redacción: Si tiene inquietudes de la ciudad o necesita solucionar problemas que afecten al barrio en donde usted vive, denúncielos a través de la columna del ‘Defensor de la Comunidad’, por intermedio del correo: eardila@vanguardia.com


















