Conozca desde hoy, 12 de septiembre, ‘el arte a la calle’. Hablamos de las memorias fotográficas de la Bucaramanga de los años 70.

La capital santandereana se viste de recuerdos. Entre hoy y el 18 de septiembre, la ciudad abre sus parques para recibir la exposición itinerante “El arte a la calle”, un homenaje entrañable al maestro Andrés Platarrueda y a su trabajo fotográfico, que resguarda en imágenes la esencia de La Ciudad Bonita durante los años setenta.
Platarrueda, nacido en Suaita hace 99 años y residente en el barrio La Joya de Bucaramanga, es mucho más que un fotógrafo. Es un artesano de la memoria que, cámara en mano, aprendió a mirar las calles de la Ciudad Bonita con paciencia, sensibilidad y un ojo agudo que ni el tiempo ni las arrugas han podido opacar.
Su vida ha estado dedicada no solo a la fotografía, sino también a la pintura, la música y el cine, artes que entrelazó hasta convertirse en un pionero emblemático para Santander.

El recorrido de la exposición tendrá como escenarios los pulmones verdes de Bucaramanga:
- Hoy, viernes 12: Parque García Rovira
- Sábado 13: Parque San Pío
- Domingo 14: Parque Las Palmas
- Lunes 15: Parque Santander
- Martes 16: Parque Bolívar
- Miércoles 17: Parque Centenario
- Jueves 18: Parque de los Niños
Cada estación será una sala abierta donde los transeúntes podrán detenerse a contemplar la ciudad que alguna vez fue, la de fachadas recién levantadas, calles aún tranquilas y familias que soñaban con futuro.
¿Qué lo inspiró a realizar estas fotos?

El maestro recuerda con claridad cómo, a comienzos de los sesenta, Bucaramanga se transformaba bajo la influencia del Plan Alianza para el Progreso, impulsado por John F. Kennedy. En barrios como La Joya —donde aún reside—, las familias levantaban con sus propias manos las casas que hoy conforman un pedazo entrañable de la historia local.

Ya en la década del setenta, el florecimiento de nuevas empresas, la llegada de productos desde Venezuela y la expansión urbana comenzaron a darle otra fisonomía a la capital santandereana.
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“Hoy me pierdo en los recorridos”, confiesa Platarrueda con una sonrisa apacible, al evocar cómo aquella ciudad de apenas unos cientos de miles de habitantes se ha convertido en un área metropolitana que sobrepasa el millón.

Su testimonio y su obra son un regalo. En cada fotografía hay un gesto, un rostro, una esquina que guarda el perfume de la Bucaramanga de antaño.
“El arte a la calle” no es solo una exposición, es la oportunidad de tender un puente de ternura entre generaciones, para que los más jóvenes reconozcan la ciudad que fue y los mayores abracen la que sigue siendo, con la memoria viva en blanco y negro.















