Vanguardia llegó al barrio Girardot para conocer algunos de los emprendimientos gastronómicos que alimentan a la comunidad.
Publicado por: Danilo Cárdenas
Si usted piensa que en Bucaramanga no se puede emprender, en Vanguardia estamos seguros de que una pasadita por el barrio Girardot le dará toda la motivación. Es un punto clave para el comercio local, en el que se puede encontrar de todo.
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Este sector, ubicado entre las carreras 2 y 10 y las calles 22 y 31, se ha convertido en los últimos años en un imán para todo tipo de emprendedores. En Girardot encuentra desde comida hasta repuestos para su carro.
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Los emprendimientos han hecho que este barrio, que en su creación fue la agrupación de muchas fincas, se mantenga vivo y avanzando. Fábricas de calzado, centros de acopio, zonas comerciales y mucha comida mantienen rodando a Girardot.
Vanguardia y Q’hubo llegaron hasta Girardot para conocer algunos de los muchos emprendimientos que mueven el barrio.
Yuyos: los buñuelos más buscados por estudiantes en Girardot

Un lugar que no se puede perder es el puesto de buñuelos de Yuyos: buñuelos ricos, pequeños y baratos, perfectos para cualquier momento del día. Son muy apetecidos por los estudiantes de las tres sedes de los colegios Salesiano y Politécnico, que a la hora del almuerzo buscan algo para comer.
Yeni es la responsable de atender el puesto y menciona que les ha ido muy bien. Suelen tener venta a cualquier hora del día porque el parque siempre es muy concurrido. Todos los días hay jóvenes que, después de jugar microfútbol, pasan al puesto de Yuyos por su buñuelo.
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Judí: el rincón de Girardot donde el sabor se mezcla con buena conversación

Yuyos es el puesto de los jóvenes, pero como Girardot lo tiene todo, también hay un emprendimiento pensado para las personas mayores. Ese lugar es el puesto de Judí, donde se puede encontrar aromática, tinto, perico y chocolate.
Sin embargo, la atracción principal de este puesto no es su comida, sino el ambiente que Judí genera con su conversación, su alegría y su carisma para tratar a los clientes. Las personas saben que siempre encontrarán allí un buen lugar para hablar y distraerse un poco.
La caseta de Yanuris: dulces y tradición venezolana en Girardot

Otro punto para merendar es la caseta de Yanuris. Ella es una mujer venezolana que ha encontrado en el barrio una oportunidad para emprender y salir adelante.

Allí vende dulces, ponqués, tinto y mantecadas. Ella lleva ocho años viviendo en el barrio y tiene el puesto desde hace dos meses. Comenta que se ha sentido muy bien recibida y que está muy agradecida por eso.
Rosabel y sus patacones rellenos: el sabor escondido de Girardot

El último punto de esta ruta comercial y gastronómica por el parque de Girardot fue el puesto de Rosabel. Allí ofrece una preparación muy poco conocida en Bucaramanga, pero que deleita los paladares de toda la comunidad: patacones rellenos.
Ella misma los prepara y les añade carne mechada, pollo o chorizo con queso. Se pueden acompañar con limonada, una combinación perfecta para saciar el hambre.













