Los vecinos del barrio Diamante II les solicitan a las autoridades hacen cumplir el fallo de una acción popular, entre otras cosas, para desembotellar la salida y la entrada del sector.

Las voces de inconformidad en el barrio Diamante II volvieron a hacerse visibles con fuerza. Esta vez, las fachadas de varias viviendas amanecieron cubiertas de pancartas en las que los vecinos reclaman al Municipio la ejecución inmediata de las salidas viales prometidas.
Con frases directas como “No más caos vehicular, que se cumplan las decisiones judiciales”, la comunidad dejó claro que ya no soporta más el drama diario de trancones, ruido y contaminación.

El malestar no es reciente. Los residentes recuerdan que hace más de una década un fallo judicial les dio la razón en su exigencia de contar con soluciones viales, pero la decisión quedó atrapada en la burocracia. “Aquí estamos desesperados, sobre todo quienes vivimos en la entrada por la calle 83. Nadie nos escucha y la situación empeora cada día”, expresó Manuel González, uno de los afectados.
La líder cívica Fabiola Rodríguez, promotora de la acción popular que obligaba al Municipio a intervenir, fue contundente: “Nuestro barrio se convirtió en un embudo vehicular que se traduce en caos, ruido y trancones. No se trata de un capricho, sino de una necesidad para recuperar nuestra calidad de vida”. Sus palabras reflejan la indignación de quienes sienten que la falta de planeación los condenó a un tránsito insoportable.

Antecedentes
La vida en Diamante II cambió con la apertura del Viaducto de la Unión, que si bien alivió la movilidad de la autopista Bucaramanga–Floridablanca, terminó descargando el tráfico sobre las estrechas calles del barrio. Desde entonces, cientos de carros atraviesan diariamente sus vías residenciales, generando un ambiente hostil. “Aquí no se puede descansar, desde temprano hasta la noche vivimos entre bocinazos, humo y trancones interminables”, relató Marta Rueda, habitante del sector.
El Juzgado 14 Administrativo de Bucaramanga ratificó en su momento que el tráfico promedio en la zona supera con creces lo permitido para un barrio residencial. En la providencia, la jueza ordenó la construcción de una vía que mitigara el impacto ambiental y auditivo. Sin embargo, trece años después, nada ha cambiado. “Han pasado tres alcaldes y todos han ignorado esa orden judicial”, reprochó Rodríguez.
Lea más: La comunidad ha protestado desde hace muchos años
La administración actual, en cabeza del alcalde Jaime Andrés Beltrán, asegura que existe un plan de solución. Según explicó, se busca cambiar el sentido de algunas vías para impedir que el tráfico penetre en el barrio, con diseños ya listos y recursos garantizados. Incluso, la Secretaría de Infraestructura proyecta que la obra podría tardar siete meses y entregarse en el primer trimestre de 2026.
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#Bucaramanga La comunidad de la Calle 83 en Diamante 2 hace un llamado a las autoridades para solucionar la problemática de contaminación que los perjudica hace tiempo.
— Juan M. Álvarez Cruz (@Juanurbanismo) September 17, 2025
🚨 Ya tienen un fallo a favor y reclaman cumplimiento del mismo. @ConcejoBGA_ @AlcaldiaBGA @GobdeSantander https://t.co/seFU5pdlcx pic.twitter.com/DKZ15WjZle
Pero los vecinos no creen en esas promesas. Para ellos, las mismas explicaciones de estudios, recursos y diseños se repiten desde hace años, sin que se materialice nada. “La justicia falló a nuestro favor y aún así nadie cumple. ¿Qué vale más, la vida tranquila de un barrio o los intereses políticos?”, se preguntó Hernando Gómez, un conductor afectado por la situación.
La comunidad insiste en que su lucha no es un pedido, sino la defensa de un derecho fundamental. “Llevamos trece años esperando. No pedimos favores, exigimos lo que por ley corresponde. La ciudad no puede seguir creciendo condenando a unos barrios al sacrificio”, concluyó la líder cívica, mientras las pancartas siguen colgadas como símbolo de resistencia.

















