Las cosas buenas
Jueves 18 de junio de 2026 - 07:18 AM

La médica que aprendió a luchar desde el otro lado del consultorio

Conozca la historia de vida de Claudia Mercedes Amaya Ayala y la dura experiencia que transformó para bien su mundo y, sobre todo, cómo convirtió la lucha contra el cáncer en una misión en pro de la salud de centenares de mujeres.

Conozca a Claudia Mercedes Amaya Ayala y la dura experiencia que transformó su vida para bien.
Conozca a Claudia Mercedes Amaya Ayala y la dura experiencia que transformó su vida para bien.

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Hay experiencias que cambian la vida para siempre, y la que vivió Claudia Mercedes Amaya Ayala, de manera literal, confirma esa tesis. Un día pasó de ser la médica que promovía campañas de prevención y detección temprana del cáncer de mama a convertirse en paciente. Lo que nunca imaginó fue que aquella prueba personal terminaría transformándose en una misión de vida para ayudar a otras mujeres a enfrentar la enfermedad con dignidad, compañía y esperanza.

Claudia Mercedes Amaya Ayala.
Claudia Mercedes Amaya Ayala.

Nacida en Bucaramanga el 3 de mayo de 1967, Claudia Mercedes creció como la mayor de tres hermanos y la única mujer de ese trío fraternal. Desde joven aprendió el valor de la responsabilidad, la disciplina y el servicio a los demás. Esos principios la llevaron a construir una destacada trayectoria como médica, líder del sector salud y servidora pública.

Sin embargo, ninguna de sus experiencias la preparó por completo para el momento en que descubrió que tenía cáncer de mama. La noticia llegó de manera inesperada. Durante un autoexamen detectó una masa extraña en uno de sus senos. Aunque llevaba años liderando campañas de prevención y promoviendo la importancia de la detección temprana desde la Secretaría de Salud de Bucaramanga y posteriormente desde la Secretaría de Salud de Santander, jamás pensó que ella misma terminaría formando parte de las estadísticas de ese duro tumor.

El diagnóstico confirmó sus temores: era paciente oncológica. Y como cualquier mujer que recibe una noticia de semejante magnitud, sintió miedo, incertidumbre y una profunda preocupación por el futuro. De repente, los conocimientos médicos ya no bastaban para responder todas las preguntas que surgían en su corazón. La enfermedad dejó de ser un tema de consulta o de políticas públicas para convertirse en una batalla personal.

Pero Claudia Mercedes sabía algo que había repetido durante años en cada campaña de prevención: detectar el cáncer a tiempo puede salvar vidas. Por eso actuó de inmediato e inició su tratamiento.

Llegaron entonces las sesiones de quimioterapia, la radioterapia y los días difíciles. Hubo momentos de cansancio, dolor e incertidumbre. La pérdida del cabello y las transformaciones físicas y emocionales propias del proceso pusieron a prueba su fortaleza. Sin embargo, nunca permitió que la enfermedad definiera quién era.

Respaldada por su maravillosa familia, por su fe y por una firme determinación de salir adelante, enfrentó cada etapa con valentía. Poco a poco fue superando los obstáculos hasta vencer la enfermedad.

Claudia Mercedes Amaya Ayala, tras un autoexamen, se palpó una extraña masa en la mama que luego resultó ser cáncer. Desde entonces la historia de su vida cambió y enfrentó su diagnóstico con la mayor entereza y dignidad del caso. (Suministrada / VANGUARDIA).
Claudia Mercedes Amaya Ayala, tras un autoexamen, se palpó una extraña masa en la mama que luego resultó ser cáncer. Desde entonces la historia de su vida cambió y enfrentó su diagnóstico con la mayor entereza y dignidad del caso. (Suministrada / VANGUARDIA).

Pero el cáncer le dejó mucho más que cicatrices. Durante los meses que pasó en las salas de quimioterapia y radioterapia compartió experiencias con otras pacientes. Allí descubrió una realidad que no había alcanzado a dimensionar desde los cargos directivos que había ocupado en el sistema de salud.

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Escuchó historias de mujeres que esperaban durante meses una autorización médica; pacientes que enfrentaban interminables trámites para acceder a exámenes o tratamientos; madres que debían recorrer largas distancias para recibir atención. También conoció de cerca el impacto emocional de la enfermedad: el miedo, la pérdida de autoestima, la tristeza por los cambios físicos y, en algunos casos, el abandono de sus parejas.

Sin embargo, hubo algo que la impactó profundamente: la pobreza que golpeaba a muchas de esas mujeres. Algunas, después de recibir agotadoras sesiones de quimioterapia, debían regresar a casa en transporte público o incluso caminando porque no tenían recursos para pagar un taxi. Esa realidad permaneció en su memoria mucho tiempo después de haber terminado el tratamiento.

Junto a Emilcen Pérez, Nydia Malaver, Catalina Meza, Margy León y Olga Mantilla, Claudia Mercedes Amaya Ayala dirige hoy la fundación, sin ánimo de lucro, conocida como ‘SENOSama’.
Junto a Emilcen Pérez, Nydia Malaver, Catalina Meza, Margy León y Olga Mantilla, Claudia Mercedes Amaya Ayala dirige hoy la fundación, sin ánimo de lucro, conocida como ‘SENOSama’.

Cuando finalmente venció el cáncer, tomó una decisión que cambiaría la vida de muchas personas: convertir su experiencia en una herramienta de apoyo para quienes atravesaban la misma situación. Así nació en el año 2017 la Fundación ‘SENOSama’. Lo que comenzó como una iniciativa impulsada por una sobreviviente se transformó en una red de apoyo para cientos de mujeres y familias de Santander, Norte de Santander, el sur del Cesar y Arauca. Allí encontró la manera de convertir el dolor en servicio, las cicatrices en fortaleza y la experiencia personal en esperanza.

Ellas son algunas de las ‘Hermanas Rosa’, como se conocen las grandes batalladoras de la Fundación ‘SenosAma’.
Ellas son algunas de las ‘Hermanas Rosa’, como se conocen las grandes batalladoras de la Fundación ‘SenosAma’.

Desde entonces, su voz se ha convertido en la voz de muchas pacientes que necesitan orientación, acompañamiento y apoyo emocional. Ya no habla únicamente como médica; habla como una mujer que recorrió el mismo camino, que conoce los temores de un diagnóstico, las lágrimas silenciosas y la fortaleza que se requiere para seguir adelante cuando todo parece incierto.

Claudia Mercedes Amaya Ayala, líder de la Fundación ‘SENOS...ama’. (Suministrada / VANGUARDIA)
Claudia Mercedes Amaya Ayala, líder de la Fundación ‘SENOS...ama’. (Suministrada / VANGUARDIA)

Su liderazgo ha trascendido las consultas médicas y los cargos administrativos. Aunque es médica y cirujana de la Universidad Industrial de Santander y cuenta con más de tres décadas de experiencia en el sector salud, quienes la conocen coinciden en que su mayor virtud es su capacidad de ponerse en el lugar de los demás. ¡Es un amor de persona!

Junto a su esposo, el doctor Eduardo Javier Arias Quirós, cirujano oncólogo, ha construido una familia que representa una fuente permanente de inspiración. Sus hijos, Eduardo Javier, Nicolás y Sofía, han sido testigos de una vida dedicada al servicio y al bienestar de otras personas.

Claudia Mercedes Amaya Ayala
Claudia Mercedes Amaya Ayala

Hoy, Claudia Mercedes Amaya Ayala demuestra que algunas victorias van mucho más allá de superar una enfermedad. Su mayor triunfo no fue únicamente vencer el cáncer, sino transformar esa experiencia en una oportunidad para tender la mano a otras mujeres que enfrentan la misma lucha.

Donde muchas personas habrían cerrado un capítulo doloroso, ella decidió abrir una puerta para que cientos de pacientes encontraran compañía, orientación y esperanza. Porque hay corazones que laten por sí mismos y hay otros que laten por muchas personas más. El de Claudia Mercedes Amaya Ayala, sin duda, pertenece a estos últimos. Su batalla inspiró cientos de vidas. ¡Dios la bendiga!

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