Munir Jalil, economista jefe de BTG Pactual, estima que se necesitarían inicialmente recursos cercanos a 1% del PIB para la atención de la emergencia y las labores iniciales de reconstrucción.

Publicado por: Redacción Vanguardia
El terremoto de magnitud 4.7 que sacudió a Colombia el pasado 10 de agosto también abrió un nuevo desafío para las finanzas publicas sobre conseguir los recursos necesarios para atender la emergencia y reconstruir las zonas afectadas.
Una primera estimación de BTG Pactual (el banco de inversión más grande de América Latina), calcula que Colombia podría necesitar inicialmente cerca de $20 billones, equivalentes a unos USD $6.350 millones y aproximadamente 1% del Producto Interno Bruto (PIB).
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“Sin lugar a dudas no hay plata”, dijo Jalil al explicar el estrecho margen fiscal que tiene el país para enfrentar una emergencia de esta magnitud.

El cálculo fue realizado por Munir Jalil, economista jefe para la región Andina de BTG Pactual, quien advirtió que todavía es temprano para establecer cuánto costará finalmente la tragedia.
La dimensión de las pérdidas dependerá de la evaluación de las edificaciones afectadas, la infraestructura pública, las viviendas y la actividad económica de las regiones golpeadas.
Un reto para las cuentas públicas
La emergencia ocurre en un momento complejo para las finanzas nacionales. Antes del terremoto, el Ministerio de Hacienda había planteado un recorte de alrededor de $20 billones para reducir el gasto publico y enfrentar una brecha presupuestal cercana a $30 billones.
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Ahora, el Estado tendría que encontrar recursos adicionales para responder a una emergencia cuyo costo podría alcanzar una magnitud similar al ajuste presupuestal que ya estaba previsto. El proyecto de Presupuesto General de la Nación contemplaba alrededor de $575 billones, por lo que la reconstrucción obligaría a revisar las prioridades de gasto e incorporar nuevas partidas.

Entre las alternativas que se han puesto sobre la mesa está una eventual declaratoria de emergencia económica, que permitiría al Ejecutivo adoptar medidas extraordinarias para obtener recursos y atender la situación. Cualquier decisión, sin embargo, deberá ajustarse a los controles constitucionales correspondientes.
El antecedente del terremoto de 1999
La situación recuerda al país el terremoto del Eje Cafetero de 1999, cuando Colombia tuvo que desarrollar un amplio proceso de reconstrucción para atender la destrucción de viviendas, infraestructura y establecimientos productivos.

Ese antecedente también muestra que la recuperación no se limita a reparar edificios. Implica reconstruir hospitales, carreteras, viviendas, escuelas y espacios productivos, además de recuperar las condiciones económicas de las comunidades afectadas.
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En el caso actual, las obras de reconstrucción también podrían generar un efecto sobre la economía. La inversión en infraestructura demandaría trabajadores, materiales y servicios, lo que podría impulsar la actividad económica una vez comiencen a ejecutarse los recursos. BTG Pactual considera que ese efecto podría sentirse con mayor fuerza durante 2027.

Por ahora, los $20 billones son apenas una primera referencia. El costo definitivo dependerá de la evaluación de los daños y de las decisiones que adopte el Gobierno para financiar la recuperación. Lo que sí está claro es que, además de la emergencia humanitaria, Colombia enfrenta una de las mayores presiones fiscales de los últimos años.
















