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Lunes 24 de marzo de 2025 - 10:09 AM

El dulce sabor de una tradición: la historia de Sergio Morales Padilla

Esta es la historia familiar de Sergio Iván Morales Padilla, gerente de Dulces Paragüitas y Obleas Floridablanca. Un visionario del negocio de los dulces en Santander.

Desde su infancia, Sergio Iván creció entre dulces y obleas. Aprendió cada labor de la empresa familiar y ahora lidera las dos compañías con las que pretende expandir la tradición.  | Wilmer Niño  / VANGUARDIA
Desde su infancia, Sergio Iván creció entre dulces y obleas. Aprendió cada labor de la empresa familiar y ahora lidera las dos compañías con las que pretende expandir la tradición. | Wilmer Niño / VANGUARDIA

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Sergio Iván Morales Padilla aún recuerda aquellos años de infancia en los que despertaba en casa de sus padres con los aromas de leche, arequipe, guayabas y el crujir de las obleas.

Desde pequeño aprendió el valor de la entrega y el trabajo en el barrio Altamira, de Floridablanca. Mientras sus padres, Eduardo Morales y Sonia Rocío Padilla, preparaban los dulces para surtir el negocio, Sergio Iván recogía las botellas de gaseosa, para limpiarlas y apilarlas.

En su vida como empresario, Morales Padilla tiene dos grandes maestros: Dulces El Paragüitas y Obleas Floridablanca, las dos compañías que gerencia desde 2012 y 2019, respectivamente. Puede interesarle: El pulso de la experiencia: la historia de Pastor Julio Delgado Hernández, un visionario del comercio

Sergio Iván nació en Bucaramanga en 1978, en el seno de una joven familia que al tiempo comenzaba con la aventura empresarial de los dulces.

“Ellos empiezan una aventura de emprendimiento con un hijo a bordo, teniendo 20 y 17 años, respectivamente”, relata Sergio Iván sobre su familia.

Sergio Iván Morales Padilla tiene a su mando dos compañías familiares de la industria del dulce. | Wilmer Niño  / VANGUARDIA  | Wilmer Niño  / VANGUARDIA
Sergio Iván Morales Padilla tiene a su mando dos compañías familiares de la industria del dulce. | Wilmer Niño / VANGUARDIA | Wilmer Niño / VANGUARDIA

Para este visionario santandereano no hay mejor recuerdo de su crecimiento personal como levantarse a cumplir con las labores de la fábrica. Antes de liderar las compañías familiares, Sergio Iván pasó por todos los puestos: bodeguero, conductor y mercaderista. Ya en otra fase y luego de estudios, pasó a ser supervisor de ventas cuando la empresa había alcanzado el mercado nacional. “Hice la escuela completa”, resume este empresario. Lea también: El aroma que mueve una región: Oswaldo Acevedo, desarrollador de Café Mesa de los Santos

De sonrisa amplia, Sergio Iván tiene presente que generación tras generación han alcanzado el reconocimiento por la venta de dulces como la oblea, que se han convertido en una tradición para los habitantes del área metropolitana de Bucaramanga.

Terminado el colegio, Sergio Iván prestó el servicio militar en el Ejército Nacional. De esa paso recuerda la importancia para forjar carácter, disciplina y vencer temores. Luego eligió estudiar Ingeniería de Mercados en la Universidad Autónoma de Bucaramanga, Unab. Al tiempo con sus estudios, Sergio Iván trabajaba en la compañía familiar.

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Una tradición familiar

Sergio Iván no conoce otro significado de la vida diferente al esfuerzo empresarial. Conoce cada palmo de la fábrica y cada que asume un reto lo labra día y noche. No deja ningún detalle al azar porque un error, por menor que parezca, debe ser corregido a tiempo.

Más allá de las múltiples reuniones, juntas y firmas por doquier, Sergio Iván vivió un momento revelador con el nacimiento de su hijo en 2011. Allí empezó a establecer límites y la vida cambió por completo. Puede interesarle: El ‘reflejo’ del compromiso empresarial: la historia de Andrés Novoa, presidente de Ventanar

La tradición familiar se ha extendido por más de 75 años. | Wilmer Niño  / VANGUARDIA
La tradición familiar se ha extendido por más de 75 años. | Wilmer Niño / VANGUARDIA

Creyente de la importancia de hacer las cosas bien, Sergio Iván camina por la bodega de la empresa de dulces. Con un pulso quirúrgico se viste para ingresar a la fábrica. Con sumo cuidado, el personal empaca los pequeños dulces que luego se exhibirán en vitrinas. Sergio Iván conoce de memoria el proceso. Sabe hacia dónde y con qué frecuencia sale la mercancía en el mercado nacional y global.

Aunque el bordeado en su traje lo delata, Sergio Iván llega desprevenido a cada punto de la cadena de producción sin mayor ruido. Sigue cuidadosamente todo el proceso. Frente a las calderas en las que se preparan los arequipes y dulces de leche, evoca los recuerdos de la casa familiar en la que comenzó todo.

Dos tanques de acero inoxidable hierven y emanan un ligero vapor mientras preparan cantidades industriales de leche. En otros tiempos, eran ollas de menor tamaño en las que se cocinaban a fuego lento los sueños de esta familia arraigada en Santander. Puede interesarle: El ‘arte’ de los números todo lo envuelve: la historia de Efraín Saavedra Hernández, gerente de Maicito

De los momentos que le llevaron a forjar temple en las negociaciones, él recuerda aquella vez que viajó a Estados Unidos para cerrar un acuerdo con un inversor. De concretarse el negocio, las exportaciones de la compañía se triplicaron y el salto sería memorable.

Ante un movimiento inesperado de su cliente, Sergio Iván conservó la paciencia y cerró el trato. Los envíos mensuales pasaron de uno a tres o incluso cuatro contenedores repletos de dulces para el mercado estadounidense. Ese momento, marcó la vida de este visionario bumangués.

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Sin temor a equivocarse, este santandereano de 46 años afirma con orgullo que le corre “arequipe por las venas”.

Lejos de cualquier pretensión, Sergio Iván repasa el camino de expansión para que la oblea no se quedara en las calles del centro de Floridablanca y también llegue a los hogares en el extranjero. El camino aún se sigue labrando.

Sueña con el desarrollo empresarial en Santander; seguir forjando alianzas con importantes empresarios de la región para que cada vez el departamento esté presente jalonando el progreso del país.

Sergio Iván Morales Padilla tiene a su mando dos compañías familiares de la industria del dulce. | Wilmer Niño  / VANGUARDIA
Sergio Iván Morales Padilla tiene a su mando dos compañías familiares de la industria del dulce. | Wilmer Niño / VANGUARDIA

Los consejos de Visionario

1. Perseverancia: definitivamente tenemos que ser muy constantes en lo que hacemos. Tenemos que perseverar. Sabemos que nos podemos equivocar, pero equivocarse es parte del proceso también.

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2. Convicción: es muy importante tener convencimiento en lo que hacemos. Creernos dueños de lo que estamos haciendo.

3. Retroalimentación: siempre en nuestras reuniones hacemos un feedback de lo que hemos hecho. Nos detenemos a mirar cómo nos fue, qué hicimos, cómo lo hicimos, dónde fallamos.

4. Calidad: para nosotros trabajar en la excelencia y la calidad es fundamental tanto en el producto cultural como en el proceso.

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La vida está llena de grandes enseñanzas que llegan cuando menos pensamos, con las personas que menos creemos, quienes nos aportan cosas tremendamente valiosas

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Sergio Morales Padilla, empresario santandereano.
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