Un santandereano custodia algunos de los más valiosos tesoros del país. A él se encomendó la tarea de dirigir el Archivo General de la Nación para recuperar y conservar importantes documentos que han permitido reconstruir buena parte de nuestra historia, y otros que permitirán fortalecer la lucha contra la corrupción.

Publicado por: RESUMEN AGENCIAS
El Archivo General tiene apenas un poco más de veinte años, pero ha recibido los documentos del Archivo Nacional y los documentos públicos históricos, que son propiedad del Estado, y es obligación que el Archivo los tenga. Además, recibe donaciones de particulares, conscientes del cuidado y la utilización adecuada que recibirán en la Institución. Para esas donaciones, se cuenta con un equipo de profesionales encargado inventariar, analizar su estado, catalogar su importancia y remitir a restauración o a los folios respectivos.
El Santandereano Armando Entralgo no sólo tiene la misión de custodiar los 52 millones de documentos que hoy tiene el Archivo General de la Nación; también debe organizar y dirigir el Sistema Nacional de Archivos, y por eso el recorrido que actualmente realiza por varias zonas del país. Es un convencido de que la organización de los documentos es la mejor herramienta contra la impunidad y la corrupción. "Yo siempre he manifestado que si el Archivo General de la nación en la época de Foncolpuertos hubiera tenido el manejo de los archivos, no se hubieran perdido los billones de pesos en actos de corrupción; los archivos desorganizados dan lugar a la corrupción y por esa razón estamos empeñados en que la gestión documental sea una herramienta que utilicen todas las entidades del Estado preventivamente y no solamente por cuestiones de certificaciones".
Entralgo ha decidido promover en las regiones el Archivo para que quienes viajen a la capital aprovechen las visitas guiadas gratuitas, o para que lo consulten a través de Internet y conozcan así los maravillosos documentos que allí se conservan. Actualmente, el Archivo tiene dos grandes retos: recuperar documentos para el manejo de temas de derechos humanos (y facilitarán la lucha de las víctimas de la violencia por sus derechos y organizar los temas de reparación) y la organización de los archivos indígenas, que por lo general no están documentados, sino basados en la tradición oral.
La Institución guarda documentos originales de Simón Bolívar o que tienen que ver con él, el acta de independencia de Cundinamarca, mapas de los ríos que sirvieron para la movilización de tropas en la lucha libertadora, y el original del acta de la urna centenaria, que fue leída el pasado 20 de julio.
Datos curiosos
En folios hay 52 millones de documentos. Tiene depósitos en los que caben 30 kilómetros de documentos en metros lineales y solamente hay 9 kilómetros en custodia.
Parte de la historia documental se ha reconstruido con los documentos que allí se custodian; por ejemplo, el original de la orden de gastos para la elaboración de la cama del libertador en 1821 (gastaron treinta y seis pesos y cuatro reales). Mapas de los ríos que sirvieron para la movilización de tropas en la lucha libertadora, el original del acta de la urna centenaria, Cartas de Simón Bolívar, escritas en plena gesta libertadora a Manuelita Sáenz, donde le expresa su gran amor.
Hay una colección especial sobre la esclavitud. Cientos de originales de actas de compraventa de esclavos y actas de devolución, porque a sus dueños no les gustaban. A comienzos del siglo XVIII, se podía pagar entre 150 y 250 pesos por un esclavo de 16 ó 18 años (una casa podía costar 900 pesos).
Un documento curioso. Relatos de Gonzalo Jiménez de Quesada que comentan a la corona Española su sorpresa porque los indios se bañan todos los días.
El Archivo funciona en un edificio construido por el arquitecto Rogelio Salmona. Los depósitos fueron construidos con todos los cuidados para mantener una temperatura constante y adecuada para su conservación. Hay un laboratorio de restauración y mantenimiento donde permanentemente se hace limpieza de los documentos para conservarlos de la mejor manera.
El Archivo acaba de sacar (como en los grandes museos) un paquete de recordatorios para ofrecer a quienes visitan el lugar: hay afiches, "mugs", tarjeteros, separadores de libros, "pad mouse", cuadernos con imágenes de algunos de los más importantes documentos, algunas de ellas santandereanos, pues el director del Archivo quiere aprovechar su paso por la Entidad para promocionar departamento, clave en la construcción de la historia de Colombia.
Las últimas donaciones fueron los documentos de la familia del padre Camilo Torres Restrepo, y hace poco, el Estudio Fotográfico Serrano nos dio copias y negativos de trabajos fotográficos realizados entre 1950 y 2007
















